Penúltimos Días

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Nostalgia y relativismo histórico

September 21st, 2006 · 2 Comments


¿Han merecido los pueblos sus cadenas? ¿O es que “le peuple no sabe casi nunca lo que quiere”, como decía Napoleón en el Memorial de Santa Helena? Si el emperador pudiera ver como se extiende la plaga de la “Ostalgie” en los territorios de la ex-República Democrática Alemana, revisaría su admiración por los alemanes, “gente sabia y razonable”.
Poca sabiduría y menos razón hay en ese fenómeno “ostálgico”, un juego de palabras entre “Ost” (este, en alemán) y “Nostalgie”. Diecisiete años después de la caída del Muro de Berlín, la nostalgia por la RDA (o DDR) se ha convertido en un gran negocio. Al principio, fue el deseo de escapar de un presente incomprensible. Luego vinieron las quejas de los “ossis” respecto de los productos que les vendían los fabricantes “wessis”. Nada “funcionaba correctamente”. Tuvieron entonces que manufacturarles –desde luego, los que producen siguen siendo los del Oeste “capitalista”– sus antiguas marcas y utensilios. Más de 2600 de estos productos pueden encontrarse hoy en los mercados, donde algunos especiales se publicitan como “ 99% Ostprodukte”. La película Good bye Lenin! fue sólo la punta del iceberg. Ahora hay tours especiales, programas de televisión, bares, parques temáticos, sitios en Internet, exposiciones permanentes –naturalmente, en la Karl-Liebknecht-Straße del Berlín comunista– y hasta un museo profesional y prolijo, para que los nostálgicos del Ancien Régime revivan su pasado.
Lo alarmante es que no se trata de una tendencia “fashion”, como la de los “soixante-huitards” occidentales comprando a precios altísimos las obras del realismo socialista soviético porque “en pocos años triplicará su valor actual”. No es la especulación hipócrita –equivocada en términos de mercado, por otra parte– la que justifica la posesión de esos bodrios. El problema de la “Ostalgie” es que los “ossis” quieren continuar atados a sus pertenencias y cultivar un fetichismo que proclama que “el tiempo pasado fue mejor”. Ya se olvidaron de la Stasi y de los ametrallamientos a quienes intentaban cruzar el Muro.
Esta denominada “venganza de Erich”, en alusión a Erich Honecker, es una reminiscencia rosa de la dictadura totalitaria. Incluso en el Este empiezan a aparecer los signos de preocupación. El primer ministro de Turingia ha expresado que, aunque “existe la necesidad de reconocer la historia de la RDA, ello no puede mostrarse con nostalgia sino que debe reflejar la realidad…el retrato que se está haciendo no es correcto”.
Los alemanes poseen una psicología cuyo conservadurismo esencial se manifiesta superficialmente en el apego a los objetos que para ellos representan un modo de vida, o el “pasado”, aun si éste no siempre fue mejor. Las palabras “gemütlich” , “Heimat”, cuya traducción en otros idiomas nunca es lo bastante precisa, indican este apego al entorno cotidiano, que sus tradiciones mantienen bajo diversas formas, tal vez ligadas a la búsqueda de una identidad. Sin embargo, para tratar de explicar este fenómeno de “ossificación” no debemos recurrir al “Sein”, o al argumento de que el totalitarismo sólo deja tras de sí el vacío, en los que ni siquiera el olvido es un referente, porque todo cesó de existir. Los “ossis” no pretenden olvidar porque nunca existieron realmente: la construcción nostálgica es una forma de aferrarse a su falso “Dasein”.
La nostalgia, sin embargo, también tiene sus tabúes. ¿Por qué no se le permitió después de 1945, a los nostálgicos del nazismo? Todavía hoy a muchos alemanes les gustaría poder explayar sus memorias de su “vida feliz bajo el régimen nacional-socialista”. No pueden hacerlo, por suerte. Pero los “ossis”, sí. Se le llama “cuestión de balance”. Volvemos a lo mismo: hay víctimas y víctimas. Las del totalitarismo comunista son diferentes de las otras, aunque, en realidad, la Ostalgie le otorga a la antigua RDA un poder carismático que al nazismo también le hubiese gustado reclamar.
Me pregunto si en Cuba este fenómeno nostálgico no se reproducirá algún día. Prefiero ser optimista: se trata del Trópico. Y eso alguna ventaja debe tener, supongo.

Isis Wirth
Munich

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2 responses so far ↓

  • 1 Anonymous // Aug 26, 2007 at 5:17 am

    los ossis sind sehr normaler menschen…no hagas creer a la gente que se aferran a su pasado..están un poco “discriminados” solo en plan cachondeo.Pero los wessis tienen demasiado miedo por su pasado y por eso los turcos se los van a comer con patatas.No soy de derechas…pero me da miedo de que alguien los organice contra los turcos…es un pueblo muy orgulloso que espera,mira…pero si lo tiene claro…soluciona el problema.MFG.Ich liebe Deutschland!!!

  • 2 Alvaro // Dec 7, 2007 at 8:49 pm

    Hay otra posibilidad Isis, y es que no vivian tan mal… piensa en que nuevas condiciones y situaciones se necesitan para extrañar un regimen de “ametrallamientos” y carestia y falta de “democracia” y libertad….???? yo creo que no se vivia tan mal, por lo menos no como los occidentales decian, y decididamente como occidentales no les ha ido nada bien.

    Tal vez mucho de lo que se decia de lo horrible de su pasado comunista no era en realidad como se dice en occidente (Stalin mato a 40 millones, habia un policia por cada habitante, y absurdos por el estilo).

    Obviamente no hay nostaligia tan abundante por el nazismo por que perdieron la guerra y tuvieron 12 millones de muertos… es obvio.

    Creo que se trata de borrar todo una etapa historica que no les conviene a los que gobiernan Europa y Occidente… En Europa no hay miseria, pero en sus neocolonias hay muchisima…La ecuacion es simple Isis, Europa es rica por que Africa es pobre… A poco crees que la dependencia reciproca de la Economia Mundial comenzo con Margaret Tacher? Esto ha sucedido siempre, por lo tanto no creas que las democracias Europeas son tan limpias como crees… por no hablar de los Gringos (Los Estadunidenses, que no “americanos”… ok!?).

    Saludos.

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