Penúltimos Días

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Políticos e intelectuales: una anécdota

January 11th, 2007 · 1 Comment

Una noche, casi como un extravío dentro de un discurso, Raúl Castro anunció que el Partido Comunista había decidido prescindir de los servicios ideológicos del Centro de Estudios de América (CEA). Al día siguiente llegué a la Colina Universitaria y me encontré junto al Alma Mater a los profesores Niurka Pérez y Aurelio Alonso, cuyas biografías intelectuales han estado, por desgracia, demasiado cerca de nuestros caprichos (protectores a veces, castigadores otras) caudillistas.
Fue chocante ver cómo aquella profesora “dura” que galopaba en un jeep con chapa “HK”, y aquel profesor irónico y distanciado que residió por años en París, se deshacían en un manojo de nervios ante el sorpresivo anuncio del Ministro de las Fuerzas Armadas. Una buena muestra del lugar real que ocupa el intelectual orgánico en una revolución que funciona esencialmente al margen de sus consideraciones.
Ese mismo día me enteré que Julio “July” Carranza, director del CEA, estaba fuera del país y que se le comunicaría oficialmente la decisión cuando regresara. Semanas después corría por La Habana la siguiente anécdota sobre esa vuelta.
Al aterrizar en la isla el Dr. Carranza asistió a la oficina de José Ramón Balaguer quien, acorazado en su jacket de cuero, fue el encargado de glosar la decisión raulista. Cuentan que Carranza, apostando a la pose de funcionario ofendido, le reclamó: “¡Yo siempre he demostrado ser un intelectual revolucionario!” Y fue entonces que Balaguer ripostó: “¡Usted no es un intelectual ni pinga. Usted es un funcionario del partido!”
Recuerdo que un día en Barcelona, tras escuchar mi versión de ese diálogo revelador, un amigo concluyó: “Balaguer tiene razón”.
Cualquiera que no conozca la relación intelectual-poder político en Cuba creería que lo más razonable es alinearse junto a los profesores despedidos en contra de la burocracia partidista. Pero no es así y sería bueno discutir por qué.
He recordado la anécdota a propósito del cruce de cartas en torno a la reciente aparición en televisión de notorios censores del castrismo, cartas que muestran la reacción de algunas ex víctimas ofendidas. Como en el caso del CEA, la situación se me hace confusa: por alguna razón entiendo la lógica de los policías, mientras que la posición de los intelectuales reclamantes me resulta sospechosa.

Emilio Ichikawa
Miami

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1 response so far ↓

  • 1 lavenadelgusto // May 24, 2007 at 12:31 am

    Mi querido y bucolico amigo ve mi homenaje en mi blogger.
    Damian

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