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Asuntos cubanos / Cuban matters

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Elecciones y sospechas

October 29th, 2007 · No Comments

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Un amigo no quería ir a votar pero tenía miedo a las consecuencias.

Le dijo a la madre que anularía la boleta. La madre le aconsejó que podía haber cámaras de vigilancia, o que el gobierno era capaz de hacer un estudio grafológico.

Esta anécdota todavía se repite en casa de muchos amigos o conocidos. A lo largo de los años.

2

En medio del tema de las “elecciones”, otro amigo escuchó la lógica de la calle:

–¿Es mejor anular la boleta, dejarla en blanco, o no ir a votar?

–Si no vas a votar quedas en evidencia, además de que te expones porque ya sabes que van a tu casa a preguntar. Si la dejas en blanco, en el colegio electoral la puedan manipular según sus intereses; anularla, parece pues la mejor opción en caso de que no quieras exponerte.

–Yo también descarto dejarla en blanco; en ese caso, creo que es preferible anular la boleta. Pero, ¿ir o no ir a votar?

–Conozco gente que no va a votar pero ya están al descubierto; ya se han enfrentado de una manera u otra al gobierno. No tienen miedo o han perdido lo que tenían. Pero hay gente que aun tiene miedo o no quiere perder lo que tiene, entonces son los que deben plantearse la pregunta de ir o no. Si van, entonces es preferible que anulen la boleta.

3

La fueron a buscar a la casa:

–Joven, ¿cuándo va a ir a votar? La estamos esperando en el colegio.

La madre se lo había advertido, ve mi hijita, no te arriesgues a perder tus estudios, ¿qué ganas con no ir al votar?

Ella fue y votó. Anuló la boleta.

A la semana siguiente, como había segunda vuelta, se repitió la escena. Ella explicó que de los tres candidatos le interesaba uno, y justamente era quien había quedado eliminado. Por tanto no tengo por qué votar en esta segunda vuelta.

Insistieron. Le explicaron la necesidad de la Revolución de sumar el voto joven. Ella tuvo que escuchar pacientemente la larga explicación.

Se fueron molestos ante la negativa de la joven.

4

Emilio se fue a provincias para no estar en La Habana el día de las elecciones. Justificación perfecta. Regresó una semana después, el sábado 27, y ayer domingo le sorprendió la segunda vuelta.

–Fui a votar de todas formas, ahora sí no tenía manera de escaparme. Y voté por cualquiera. Claro que tenía miedo de dejarla en blanco o anularla. ¿Y si me preguntan a la salida del colegio electoral? ¿Y si notan que estoy nervioso? ¿Y si después se llevan las boletas anuladas para un laboratorio para determinar de quién es?

Algo parecido le sucedió a Juan, a Gema, a Calixto, a Mayra, a Zoila, a Pepe.

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