A Isis Wirth y a Ernesto Hernández Busto, que me lo ha pedido, y yo gustosa…
“Rumbo a Nueva York, en breve paso por París, Martí admira en una fiesta de caridad a Sarah Bernhardt…” Esto escribe Gonzalo de Quesada y Miranda en su libro Mujeres de Martí, Ediciones de la Revista Índice, La Habana, 1943. Corría el año 1874. En realidad, la estancia parisina no fue tan breve, un joven y ardoroso Martí decidió quedarse en la ciudad un tiempo más y alquiló una buhardilla en el 28, rue de Rivoli. No se sabe con precisión la cantidad de días, pero pudieron ser alrededor de quince, sin llegar a un mes; después de quedarse en la Ville Lumière (no sólo es incorrecto, resulta espantoso llamar a París “la ciudad de la luz”), partió hacia Liverpool.
El encuentro al que hace referencia Gonzalo de Quesada fue, en verdad, el segundo con la célebre actriz. Martí ya había conocido a la Bernhardt de otra manera; sucedió en la esquina del teatro que la hiciera célebre: L’Odéon, aunque hoy otro teatro lleva su nombre, en Chatelet; que es la sala original en donde ella actuó. Martí se pasaba el día en reuniones, en exposiciones. Cuentan que caminaba rapidísimo, casi corriendo, por la rue de Rivoli, subía y bajaba escaleras, las de su refugio y las de otros áticos, escribía desaforadamente artículos que enviaba a Nueva York, y cuyas cuartillas a veces volaban a través de la ventana hacia la rue de Rivoli, y ahí tenía que volver a descender las escaleras a todo meter, en pleno frenesí, a recuperar lo escrito. Así transcurrieron sus días y sus noches en París.
El Tomo 15 de sus Obras Completas, dedicado a Europa, recoge todo cuánto escribió Martí desde y sobre París. Incluido el artículo sobre Sarah Bernhardt que fue escrito originalmente en francés y que él mismo tradujo al español. En la nota que aparece a pie de página en la edición de Ciencias Sociales de 1975 (nunca me fío de esas editoriales de CS), se dice que “se supone” que este artículo, cuyo título es “Sarah Bernhardt”, fue escrito hacia 1880 en Nueva York. Yo me atrevería a afirmar que Martí lo empezó a escribir en el 28 rue de Rivoli, en 1874.
A Martí le fascinaba pasearse por los alrededores de la Comédie Française, de ahí regresaba en zigzag recorriendo las salidas de los espectáculos, no porque estuviera borracho, sino porque París se debe explorar en zigzag. “Era de noche, vi unos labios rojos a la salida del teatro, y me eché sobre su beso”. Martí besó a la Bernhardt apasionadamente, más atraído por sus labios que por la certeza de que se trataba de la diva. Y cobijado en ese beso descansó varios días.
“C’est gars-là est un Martí”. La expresión la hallé en una rara enciclopedia a buen recaudo en la Biblioteca Nacional; me refiero a la Encyclopedie Mon Cartier, de Théophile Raymond De Fitfressnes, escrita a mano como no podía ser de otro modo, ¡en 52 volúmenes! Verifiqué en Universalis, en la del Ágora, por si acaso, para evitar la confusión entre “un Martí” y “un Martyr”, y desde luego, se trata de la primera expresión. ¿Qué quería decir, por aquella época, entre 1874 y 1876, cuando la expresión se puso de moda en el Tout Paris, que se dijera de alguien “ese tipo es un Martí”? Interesante, ya verán: se le llamaba Martí a alguien que fuera excelente orador, a quien supiera conversar y “agudizar las expresiones con gestos”. Incluso, en definición posterior se añade: “Dícese de una persona con aptitudes teatrales, facilidad para la oratoria, elegancia gestual, aunque nerviosa, seductora”. Eso de “aunque nerviosa” me hizo reír.
Muchos coinciden en el carisma nervioso del poeta. Lo he corroborado con estudiosos martianos, y con psicoanalistas que han desentrañado a través del pensamiento del autor de Abdala su carácter enérgico. A estos psicoanalistas me los he encontrado en las reuniones nocturnas que celebran alrededor de cientos de pares de zapatos; sí, ellos son los Adoradores del Zapato, Les Adorateurs de la Chaussure. Se trata de un mundo surrealista más que absurdo, por la poética que profesan: adorar la calidad de los zapatos, la piel, la costura, los hilos, la suela y la inteligencia y la manufactura con que fueron fabricados; porque eso tiene París, sus mundos son insondables y numerosos, para gente selecta, bien sûr.
El Club de Les Adorateurs de la Chaussure se reúne exclusivamente bajo la luna llena, nada que ver con el vampirismo ni la sorcellerie, simplemente porque el ritual que cumplen tiene que ser bajo el astro henchido, ya que la luz natural de la luna lustra mejor la piel de cocodrilo, y sólo aceptan a aquellos que usen zapatos elegantes hechos a mano (en los bajos de mi casa tengo al chaussier de Catherine Deneuve y de Charlotte Gainsbourg). Les Adorateurs de la Chaussure se descalzan los zapatos (iba a decir, las joyas) en cuanto llegan al salón de Mme Prune Pingeut, los limpian con un pañuelos Hermès enchumbados en champán y los ponen a la luz de la luna llena para, de este modo, vigorizar la piel. En cada reunión invitan a un escritor para que proponga como tema de conversación a un escritor del siglo XIX, del siglo XX resultaría demasiado reciente; aunque hicieron excepción con Marcel Proust a mi demanda. Yo puse sobre el tablero a José Martí, quería ponérselas difícil pero no lo conseguí. Dos de ellos son psicoanalistas y su especialidad es psicoanalizar a los poetas muertos, y habían estudiado meticulosamente la obra del cubano. De ahí salió un estudio perfecto de la personalidad del autor de Nuestra América (que es desde luego la suya, no la mía). Por la suela del zapato se dedican también a adivinar el destino de cada persona, según como se camine ellos presagiarán el futuro. La mujer de Antonio no tendría demasiado porvenir, o quizás me equivoque.
No sabemos si Martí invitó a la gran actriz a su nido de escritor en el 28 rue de Rivoli; pero Mme Bernhardt sí lo invitó cada noche, después de aquel beso, a su residencia. El escrito titulado “Sarah Bernhardt” muestra que así ocurrió, con indomable vehemencia. Los invitados de la diva apreciaron al instante a ese espíritu inquieto. Martí sabía conversar, en francés, en español, en inglés (parece que algo chapurreado), y se defendía con el alemán, y al momento hechizó a la tertulia de la Bernhardt y al Tout Paris de la época.
Su mayor éxito lo obtuvo en los Salones de Aisha, a quien Martí llama “una bailarina bohemia”, pero que en realidad fue una mujer cultísima que aglutinaba en sus salones a lo más exquisito de la época, y a lo más cómico también. Uno de esos clubes se llamaba Catadores de La Grande Gaffe, eran los lectores de los más arriesgados novelistas de la época, de aquellos que tenían realmente algo que contar; autores de feuilletones, que jugaban a colar entre idea e idea anacronismos certeros que dieran qué pensar y qué envidiar a sus enemigos. Esos enemigos pudieron escribir, de hecho, gracias a estas gracieuses coquilles (gratuitas erratas) que les tiraban los genios como monedas herrumbrosas a mendigos. Los miembros de este grupo enfrentaban a los “sabuesos adulones”, quienes también formaban club, y que Mme Aisha optó por llamar El Club de los Catadores del Bon Plagiat; porque estos daban mayor importancia a la redacción de un texto, a su impecabilidad, que a la literatura auténtica y visionaria, y por demás se dedicaban a plagiar al descaro. Martí presenció todas esas locuras, formó parte de ellas, las tomó como referencia y se impregnó del ambiente de una sociedad culta, madura, experta, pero extremadamente ambigua y aburrida para su gusto. Lo que no impidió que amara a la Bernhardt, en excéntrico francés y en arrebatado español.
Dijo de ella que “es el símbolo de la energía triunfante. Una pobre mujer que se ha abierto tanto paso en el mundo debe ser una gran mujer”. Luego afirma, en soberbia gala de intimidad: “Sarah es flexible, fina, esbelta… su cuerpo está lleno de gracia y de abandono; cuando el demonio se apodera de él está lleno de fuerza y de nobleza. Su cara, aunque femenina, respira una bella fiereza; aunque bien parecida no lleva impresa la belleza, sino la resolución…” Y esto le encantará a Isis Wirth: “Ella hará lo que desea: tiene algo del primer Buonaparte…” Y sigue: “¿De dónde viene? ¡De la pobreza! ¿A dónde va? ¡A la gloria!” Después elogia los escritos de la diva, su pintura, y por supuesto continúa admirador de su arte dramático, el más sublime.
Y continúa con su dosis de intimismo: “Sarah se peina muy sencillamente. Ama la talla larga, y los vestidos que se arrastran por tierra. Sus ojos están plenos de fiebre”. Martí la acompaña por todo París, y aún así le alcanza el tiempo para escribir sin cesar. Escribe lo que siente, y lo que siente lo vive a plenitud, calle a calle, impasse tras impasse, pavé à pavé… Martí se emborracha de París, y de la entrepierna de la Bernhardt, de sus pechos cálidos, de la boca que lo abrasa.
Cuenta que “Sarah recibe los miércoles. Una escritora, Julie Lambert también tienen un bello salón en París: donde se conversa bien y donde se ve la crema de los escritores parisinos, mas en casa de Sarah, se siente de lejos el aliento de Víctor Hugo que la ama”. Y claro, cómo no iba a amarla Hugo, o sea, su teatro, y cómo iba a soportarlo Martí, un celoso poeta enamorado.
Después de haber vivido París intensamente, ese París del río pensante y de los rizos que le hace el oleaje al agua que describía Oscar Wilde en el trayecto hacia Liverpool, el cubano todavía escribe: “Ella merece ser observada como un estudio de la fuerza de la voluntad humana. La gente joven, cuando no triunfa rápidamente, se levanta la tapa de los sesos. Sarah quizás lloraba de aquellas cálidas lágrimas, que no se ven, y que no salen a los ojos, pero ella trabajaba”. Martí ha comprendido como nadie a la gran Sarah Bernhardt, para ellos sólo le bastó admirarla, amarla, y entregarse y descifrar la ciudad de París como mismo se entregó a su amante: sin ánimos de conquistar nada como no fuera la noche parisina entre las piernas de la mujer más codiciada del momento.
Todavía en el argot de la rancia aristocracia francesa, en el de la France Profonde y del Tout Paris se puede oír la frase: “C’est gars là est un Martí”. En rigor, el significado ha variado, quiere decir más bien seductor, lo que no aleja al poeta del final de su retrato sobre la diva en un acto de generosidad infinita: “Hace quince años, ella se diría, sola, tan joven, y toda llorosa: ‘¿Qué va a ser de mí?’ Hoy en día se debe haber preguntado más de una vez: ‘¿Cómo es que yo no soy reina?’.
© Zoe Valdés
París, abril del 2008.
(Au bord de la Seine, tout près de La Bastille).


52 responses so far ↓
1 martiano // Apr 30, 2008 at 1:54 pm
Está bien, mejor que otros escritos de la misma autora, pero tiene varios errores: en diciembre de 1874, cuando Martí viaja a París, todavía no escribía para ningún periódico en Nueva York. En ese momento no estaba pensando trasladarse a esta ciudad, sino a México. Y, por cierto, la “nuestra américa” de América también incluía a Estados Unidos.
2 Isis // Apr 30, 2008 at 2:15 pm
Muchísimas gracias !, querida Zoé.
3 Isis // Apr 30, 2008 at 2:25 pm
Como agradezco, además, la lectura, deliciosa, plena y efervescente. Y es increíble cómo se parece al general Buonaparte, los ojos, la boca… También, la frase de Martí, “de dónde viene? ¡De la pobreza! ¿A dónde va? ¡A la gloria!” es una para el general de la campaña de Italia. Gracias, nuevamente.
4 José Martí // Apr 30, 2008 at 2:54 pm
Esas notas sobre variedades parisinas las escribí para la Revista Universal de México. Lo que no me gusta del escrito son las tantas frases hechas. “Insondable vehemencia”, “dosis de intimismo”, “rancia aristocracia”… Me alaga que me atribuyan un amorío con Rosina Bernard pero, lamentablemente, no pasó nada aquella noche.
5 Sieyés // Apr 30, 2008 at 2:58 pm
Por favor, Isis Armenteros, qué tiene que ver Napoléon con Martí si éste último llamó a Bonaparte “corso vil”? Usted ve bonapartismo donde no lo hay y no lo ve donde hay de sobra: en el castrismo.
6 zoé valdés // Apr 30, 2008 at 3:18 pm
El martiano no leyó la primera frase donde cito Gonzalo de Quesada y Miranda: “Rumbo a Nueva York, en breve paso por París, la fecha que da es la que he dado en el libro citado. Verificarlo, pues. No entiendo como alguien puede llamarse “martiano” y como un “martiano” puede adivinar lo que tenía en la cabeza Martí en 1874. De cualquier modo, la referencia a mis artículos anteriores, o a mi obra, que probablemente no haya leído, comprueba que el “martiano” lo que quiere es rebajarme, además de dar una opinión errónea y hacerla pasar por correcta. Bueno, señor martiano, escriba usted su obra y su artículo, y sobre todo tenga coraje y fírmelas. En esas lides veremos
7 lucarno // Apr 30, 2008 at 3:24 pm
ya salió un gran catador de la grand gaffe que no entendió nada de nada, un “martiano” sin humor
8 josé martí // Apr 30, 2008 at 3:31 pm
ya salió un sabueso… yo sí estaba pensando en escribía para nueva york, ya en la época, y además no tenía ninguna ganas de reunirme con carmita en méxico, pero tuve que hacerlo, en fin… muy bueno, zoé, jajajaja
9 josé martí // Apr 30, 2008 at 3:44 pm
¿Cuál es el error de la “nuestra américa” de José Martí también incluía a Estados Unidos? No entiendo lo de “varios errores” del señor martiano, la autora quiso decir que su América, la de ella, no es la mía, qué hay con eso? De verdad que por eso me tiré con el caballo blanco a que los españoles me hicieran picadillo, porque con ustedes nunca se queda bien. A nadie se le había ocurrido escribir sobre mis amores con la Sarah, y resulta que ahora todo el mundo mete el hocico para coger errores. ¿Por qué mejor no se cogen los errores propios si es que los tienen? ¡A escribir, sólo así se tendrán errores! ¡Y muy acertados, por cierto!
10 César Reynel Aguilera // Apr 30, 2008 at 4:57 pm
Muy interesante, por humano, este Martí que describe Zoé. Se torna entrañable. Su comportamiento, en ese París de ensueños, encaja muy bien con la poderosa afición del poeta al Vino de Mariani, un licor cargado con la nada despreciable cantidad de ~ 25 milígramos de cocaína pura por cada 100 mililitros.
Pd se viste de lujo con este texto.
11 Max de Rob // Apr 30, 2008 at 5:03 pm
Gran sorpresa para mí ha sido leer este delicioso artículo sobre el paso de Martí por Paris y descubrir, al final del mismo, el nombre de Zoé Valdés.
Con esto cambia en mucho mis opiniones sobre ella como escritora. Un poco de falta de rigor histórico, como menciona “martiano” men el primer comentario, pero perdonable ante la exquisitez de la prosa.
Agradecido a Zoé.
saludos
12 josé martí // Apr 30, 2008 at 5:27 pm
el doble de josé martí que habla por mí que se ponga en onda, si pasó, y mucho, con la Sarah, que tenía aquella cosa como alma tremenda en la entrepierna… y lo de las frases hechas, pero qué bien hechas están, dios mío! por otro lado, soy yo quien cito a buonaparte y lo comparo con la sarah, lean bien!
13 Eufrates del Valle // Apr 30, 2008 at 5:30 pm
Delicioso articulo. Ha sido un gran, gran placer el leerlo. Ah! Les Adorateurs de la Chaussure! En mi proxima vida, eso es lo que quiero ser. Gracias estimada Zoe. No imagina cuanto le agradezco este texto!
14 josé martí // Apr 30, 2008 at 5:38 pm
oye, mi doble, se escribe halaga, con h, no alaga, será burro mi clon?
15 Maria // Apr 30, 2008 at 5:47 pm
Lo de que “Nuestra América” Incluia a EU no es asi, es una gran mentira. No como país, que no invente el martiano.
16 Napoleon // Apr 30, 2008 at 5:47 pm
¿ Y quien es el Jose Marti ese?
17 la teta que ríe // Apr 30, 2008 at 6:01 pm
magnífico, me de destetado de la risa! una maestra esta zoé
18 Karl Marx // Apr 30, 2008 at 6:05 pm
Sarah era hija de Buonaparte, por eso se parecen. Tengo que revisar El Capital, porque creo que cometí varios errores.
19 Candelaria Figueredo // Apr 30, 2008 at 6:13 pm
Estupendo, Zoé. Aquí sigo, cose y descose la bandera.
20 Martiano // Apr 30, 2008 at 6:45 pm
Nadie tiene que adivinar lo que tenía José Martí en la cabeza en diciembre de 1874 porque es sabido que se preparaba para salir a México vía Liverpool y Nueva York. Eso lo sabe cualquier cubano que haya leído la más elemental biografía de Martí. Pero la escritora Valdés no lo sabe, como no sabe tantas cosas, por ejemplo, que Martí no escribía para ningún periódico de Nueva York en ese año, como afirma en su artículo. Y yo no tengo que poner mi nombre porque no soy nadie. Allá los que se creen la gran cosa.
21 Candelaria Figueredo // Apr 30, 2008 at 6:54 pm
no eres nadie? nada más y nada menos que “martiano”, un “martiano” sin sentido del humor, como casi todos los martianos
22 La Gran Cosa // Apr 30, 2008 at 7:00 pm
oye, martiano, ¿qué te pasa conmigo, asere? y dejen a la zoé que es mía…
23 Anonymous // Apr 30, 2008 at 7:07 pm
Por lo menos ese Marti que Zoe describe es creible.Debio ser como ciclon,si solo estuvo quince dias y hasata dejo frase dedicada a el.
24 Pepe Varela // Apr 30, 2008 at 7:23 pm
Pepe “Ginebra” tenia, por encima de todos sus excelentes sentidos, un finisimo sentido del humor. Lo demostro en la publicacion “El Diablo Cojuelo”. Lo que nunca he entendido es, por que la mayoria de los “martianos”, pierden ese sentido, que era posiblemente el mas agudo en el (otra de sus satiras soberbias fue cuando describio la montura de Maceo).
25 Ric // Apr 30, 2008 at 7:58 pm
Desafortunadamente, casi cualquier afirmación de Martí con respecto a su encuentro con celebridades hay que tomarla con un grano de sal. Su genio también le proporcionaba una capacidad maravillosa de inventar divinas mentiras. Está probado que nunca estuvo en la lectura de Walt Whitman de la que él se describe como asistente en “El poeta Walt Whitman”, y habló de “Bouvard y Pecuchet” como si la hubiera leído, cuando la novela de Flaubert todavía no había sido impresa. Para un hombre tan grande, pecadillos menores, pero pecadillos. Estoy casi seguro de que lo de Sarah es otra fantasía, lo cual, por supuesto, no le quita méritos a la fantasía novelera de Zoe.
26 maite // Apr 30, 2008 at 7:59 pm
Gracias Zoé, buenísimo, así que el 28 de la rue Rivoli, ya mis paseos por les jardins des Tuileries no seràn los mismos pensando en este texto, y viendo volar los escritos de Martí…qué maravilla, así es como debía estudiarse a Martí en las escuelas, como el hombre apasionado, creador y seductor…
27 ricA // Apr 30, 2008 at 8:08 pm
ric lo entendió todo
28 Emma Dupote // Apr 30, 2008 at 8:23 pm
El articulo es divino. Lo que le sucede a muchos “Martianos” en estos comentarios, nada tiene que ver con Marti en si, sino con la escritora. Mujer, novelista prolifica y exitosa, que puede darse el lujo de vivir de su literatura, lo cual ya es un gran merito de por si (y no vengan con cosas como “comerciales”) lo que sucede es que sus libros tienen el merito de ser leidos y vendidos. Y estos “Martianos”, diletantes, mediocres, que nunca han logrado nada por si solos, no pueden perdonarselo a una mujer que, desde joven, paso las barreras del exito nacional y es reconocida internacionalmente. Pobres “Martianos”. Un hombre como lo fue Jose Marti seguro tendria mucho mas que ver con Zoe Valdes y este maravilloso texto, que con personajillos grises y anonimos que se levantan dia a dia solo para envidiar a personas con exito. Pobrecillos.
Zoe, fantastico!!!!
29 Martiano // Apr 30, 2008 at 8:33 pm
¿Por qué siempre que en un blog de cubanos se critica a algún escritor o intelectual reconocido lo acusan a uno de envidioso?
30 ricA // Apr 30, 2008 at 9:43 pm
¿y por qué no se puede acusar al que critica?
31 Magia // Apr 30, 2008 at 10:09 pm
Primero felicitarte Ernesto. ¡Vaya exclusiva!
Zoe, eres brillante!
Martiano eres un envidioso, una cosa es criticar y otra blasfemar hijo. Ya te gustaría escribir como ella, a que sí! No pasa nada por sentir envidia, solo que para que te eleve debería ser constructiva, esta que profesas solo te hunde. ¿Por qué sufres con lo que otros gozamos?
Este es un artículo que nos regala un Martí sorprendente, humano, maravilloso. Hasta me han dado ganas de leer el tomo 12.
Gracias Zoe, qué buena eres!
Ernesto te la comiste!
Un beso, mucha suerte y mucha magia…
32 Barras // Apr 30, 2008 at 10:52 pm
“Sieyés”, escriba su nombre correctamente, Sieyès. Déjese de cuentos, que el padre del bonapartismo es usted.
33 Pepe Varela // Apr 30, 2008 at 11:13 pm
Querido Martiano:
No solo si criticas escritores o intelectuales eres envidioso. Si criticas al tipo que pegaba el cañonazo de las nueve porque lo tiro una noche a las nueve y cinco… te dira el tipo: ¡Clase envidia, solo porque no puedes tirarte nada que se oiga en La Habana entera!
34 lolerei // Apr 30, 2008 at 11:25 pm
yo soy mejor que sarah bernhardt
35 anónimo // Apr 30, 2008 at 11:28 pm
De acuerdo con Varela. El pobre martiano sólo hizo una crítica y la ha caído encima la brigada de respuesta rápida de los napoleónicos parisinos.
36 josé martí // May 1, 2008 at 12:05 am
dejen que llegue el 19 de mayo, que vuelvo a montarme en el caballo blanco, carajo… gracias, zoé, por el cuento.
37 walker // May 1, 2008 at 3:29 am
hay alguien por ahi que me de un copita del Vino de Mariani?
38 Amadeus // May 1, 2008 at 10:21 am
El grave defecto de la inmensa mayoría de los blogs cubanos es la guataquería solidaria que abunda entre sus lectores.
Aquí una muestra:
Galardonados con el garabato de plata:
- Muchísimas gracias !, querida Zoé
- Gracias, nuevamente
- Pd se viste de lujo con este texto
- Agradecido a Zoé
Galardonados con la guataca de oro:
- Gracias estimada Zoe. No imagina cuanto le agradezco este texto!
- Zoe, eres brillante!
- Gracias Zoe, qué buena eres
39 Magia // May 1, 2008 at 11:30 am
Por favor la envidia siempre ha sido el deporte nacional de los españoles no de los cubanos.
Cierta razón hay por aquí: Todo el mundo tiene derecho a criticar pero también hay derecho a halagar.
Si no respira porque se ahoga y si respira porque respira, los cubanos somos la hostia!
40 Magia // May 1, 2008 at 11:37 am
Triste es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque el que enemigos no tenga, señal es que no tiene; ni talento que haga sombra, ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra de la que murmuren, ni bienes que se le codicien, ni cosas buenas que se le envidien.
José Martí.
41 César Reynel Aguilera // May 1, 2008 at 1:04 pm
Mamadeus,
El gran defecto de los blogs cubanos es que han decidido guataquear a gente sin tanques ni ejércitos, a poetas, pintores, humoristas, sin otra fuerza que la de sus talentos y capacidades para hacernos pensar. Gran lío ese para el castrismo.
Y si no quieres caldo, aquí te va la segunda taza.
Zoé,
Este artículo es magnífico, describes a un Martí sin apostolado, y me recuerdas a Javier Marías diciendo que la historia es la que escriben los novelistas, el resto es bagazo de gente sin imaginación. Isaiah Berlin también lo dijo a su manera: la mucama de Cicerón sabía más historia de Roma que todos los historiadores que han existido después. Eso es lo que has hecho con este texto, a fuerza de imaginación, te conviertes en la humilde sirvienta de José Martí, y de nosotros, que nada sabemos de la historia verdadera. Sé que hay mucha gente que te lo agradece, pero no lo dice, por aquello del “silencio que rodea a los consagrados”.
Pudiera seguir, pero prefiero esperar por la próxima invitación del chupauñas.
Saludos
César
42 anónimo // May 1, 2008 at 1:12 pm
Joder, ahora Valdés va a ser la reencarnación de Martí. A correr liberales del Perico
43 Pepe Varela // May 1, 2008 at 8:37 pm
Pongamos premios: al mejor halago, Zoe le escribe su biografia.
44 Emma Dupote // May 1, 2008 at 9:17 pm
Por que molestan los halagos a una persona que lo merece, en este caso, con un articulo desbordado de imaginacion, bien escrito y delicioso?.
Guataqueria es cuando uno halaga a alguien que no lo merece para recibir un beneficio.
En este caso, no veo que beneficio puedan recibir personas que, como yo, por ejemplo, ni conozco a la Sra. Valdes. Solo su obra. Ni se si la vere algun dia.
Que dano hizo la dictadura!
Senores, honrar honra.
45 Amadeus // May 2, 2008 at 1:41 am
César, a partir de hoy todos lo meses vamos a publicar una selección de las guataquerías más sobresalientes en todos los blogs cubanos. Va a ser divertido, así que cuídate, que tus perlas ya entraron en una categoría que se va a llamar Chicharrones con Lentejuelas y que estará especialmente dedicada a la cursilería.
The Golden Guataca Award 2008
Comité Organizador
46 Magia // May 2, 2008 at 11:41 am
Nominated to The Golden Envidia Awards 2008:
Amadeus
Pepe Varela y
Martiano
…and The Golden Envidia goes to…
Hagan sus apuestas señores!
Ustedes deciden!
47 Pepe Varela // May 2, 2008 at 7:40 pm
Me dirigjo a la sala del blog, no a Magia. Miren ustedes… esta chiquita es la segunda vez que (sin conocerla yo ni haberme escrito nunca con ella) se me atraviesa en mi vida. Hace tiempo, cuando yo estaba en la redaccion de un periodico rodeado de fianas y helicortos, ella posteo en el blog de Rui Ferreira, a la 2 de la tarde, un chiste sobre mi… sin saber si me iban a dar ñampiti gorrion ese dia. Ahora salta hoy (porque parece que le molesta que quede vivo en aquella ocasion) conque le tengo envidia a Zoe Valdes porque entro a aflojar la tension contra “Martiano” y a desenfadar el chateo. Los dejo a ustedes con las conjeturas. Si jamas la he molestado a Magia, y ella ya van dos veces en tres años que la coge conmigo… ¿Quien le tiene “algo” a quien aqui?
48 Pepe Varela // May 2, 2008 at 7:48 pm
Ah, y en el fondo… le tendo envidia a Zoe Valdes. Y a Hemingway. Y a Tolstoi. Y a Twain. Y a Gertrudis Gomez de Avellaneda…
… pero a Magia no.
49 PP // May 2, 2008 at 10:46 pm
Delicioso Zoe; me uno a Ric y huelgan tantos comentarios.
RI
50 Zoé Valdés // May 3, 2008 at 12:43 pm
Gracias a todos por la ilusión, por el cariño, y por la envidia, y los egbós.
51 Cristina // Aug 4, 2008 at 5:04 am
Por que dice Zoe Valdez esto sin aclararlo?
“no sólo es incorrecto, resulta espantoso llamar a París “la ciudad de la luz”
Aunque sea incorrecto que tiene de espantoso?
52 Cristina // Aug 4, 2008 at 5:14 am
Los hay que no saben como pasar el tiempo, el culto a los zapatos y el psicoanalisis sobre la personalidad de Marti por semejantes estudiosos es una verguenza.
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