Un amigo de mis años de Universidad me invitó a que acudiera a unas jornadas dedicadas al Milenario de la Proclamación de Oliba como Abad del monasterio de Ripoll.
Descendiente de Wifredo el Velloso, el conde que separó Cataluña de la monarquía carolingia, Oliba procedía de la aristocracia y antes de fundar conventos fundó poblaciones, contribuyó a repoblar la frontera islamo-cristiana durante la reconquista, y después de tomar los hábitos siguió construyendo hasta llegar a convertirse en el principal introductor de la arquitectura románica de este lado de los Pirineos.
El Abad Oliva fue hombre de paz y ayudó a codificar las conductas de los hombres de armas cristianos. Gracias a él los belicosos señores feudales aprendieron que al Señor no le gustaba que matasen entre el sábado por la tarde y el lunes por la mañana, y que matar mujeres, frailes, ancianos y niños, quemar cosechas o cortar árboles frutales, eran conductas condenables. Nacido en la nobleza feudal pasó buena parte de su vida limitando la violencia de ésta.
Pero Oliba fue, sobre todo, un amante de los libros. Viajero y comprador de libros, puede decirse que gracias a la forma en que animó el Scriptorium de su monasterio, pasó también a ser el primero de los editores catalanes que a lo largo de la historia han apostado por editar libros de ciencias. Los copistas de Ripoll aparte de producir las preciosas Biblias miniadas que hoy pueden consultarse en la Biblioteca Vaticana, reprodujeron también libros de aritmética, matemáticas, música (catalogada aún entre las ciencias puras y no entre las artes). El número de libros que llegó a tener el monasterio bajo la direcciÓn de Oliba fue de varios cientos de códices múltiples, que recogían más de un texto a la vez.
Acostumbrados a la reproducción en masa, por más que lo intentemos nunca podremos comprender lo que significaba un error, por mínimo que fuera, en aquellos manuscritos hechos sobre piel de cordero. Acostumbrados a tener miles de libros disponibles, nos es difícil comprender la agotadora tarea que suponía llegar a reunir doscientos libros, copiados letra a letra.
Como mil años es una fecha digna de celebrar, la alcaldía de Ripoll y la Fundación Josep Alsina i Clota de esa localidad, con el patrocinio de la Universidad Abad Oliba de Barcelona, organizaron el pasado fin de semana unas jornadas destinadas a recordar a alguien que no debiera haber sido olvidado.
El resultado fueron dos días de conferencias y visitas al museo del Scriprorium, donde contemplamos facsímiles de los libros en tiempos allí reproducidos, ver las distintas fases de la creación de un libro premoderno (no incluyen una agencia literaria), e incluso ver veinte poemas de amor (sin canción desesperada) que un proto-Neruda medieval, un monje enamorado, supo incluir medio escondidos entre texto y texto de los libros de religión y ciencia que tenía que componer y han sobrevivido hasta nuestros días.
Citando el tópico, podría decir que los libros son realmente más poderosos que las armas y su fama más imperecedera, que las leyes sobreviven incluso a los tiranos que las vulneran. Aquellos libros, frágiles instrumentos tan increíblemente caros en aquel momento, han sobrevivido a gente que entonces era poderosa. A lo largo de la conferencia del Doctor Iglesias se citó a varios de los nobles de su época… ya no recuerdo sus nombres. No son importantes –¿qué fue de ellos? Ahora son sólo la nota a pie de página en la historia de un amante de las ciencias y el arte. Las armas se oxidaron, los castillos perdieron sus almenas, pero el Románico ha dejado docenas de iglesias a lo largo del camino que le trazó Oliva, y la fachada de la Abadia de Ripoll, una autentica Biblia de piedra, sigue allí, donde él la dejó para que incluso aquellos que no podían leer sus otros libros pudieran verla.
Mil años más tarde, uno de sus parientes, un camorrista de apellido Tallaferro, tiene una calle, corta, en su pueblo natal, pero el nombre de Oliba lo lleva una Universidad. Trazar paralelos es aquí tentador. Sabemos que nunca habrá una cátedra de ética Fidel Castro Ruz o una Universidad dedicada a las humanidades que lleve el nombre de Raúl Castro.
Finalmente, en tiempos en que demasiado a menudo la religión es usada como pretexto de conflicto, podría felicitarme de que un ayuntamiento presidido por la alcaldesa de un partido laico, Esquerra Republicana, una fundación dedicada a la educación como la Fundación Alsina i Clota y una universidad privada católica, la Universidad Abad Oliva, muestren su buen sentido, su capacidad para la concordia, uniéndose para celebrar unas jornadas en que pude ver a laicos junto a sacerdotes, a monjas compartir aula junto a académicos, y a agnósticos con católicos practicantes, sin un roce, sin una palabra más alta que otra, para hablar sobre ciencia y fe, sobre razón e historia. Debo desde luego felicitarme de que la palabra hablada y razonada sea superior a la palabra chillada y la consigna.
Juan Carlos Castillón
Barcelona
12 responses so far ↓
1 Cloro Díaz Epóxido // May 3, 2008 at 11:25 pm
Nada que ver con el tema, pero con permiso de Juan Carlos, sugiero este enlace al Biscayne Times, con un interesante artículo de Villa Paula, la casa cubana de Little Haiti, en Miami. Gracias, Castillón.
http://www.biscaynetimes.com/news/news_2008/news_0408_cover1.html
2 Isis // May 4, 2008 at 7:26 am
Juan Carlos, muy lindo artículo. Y he aprendido. Gracias.
3 maite // May 4, 2008 at 8:41 am
Gracias Juan Carlos Castillón.
La civilización de la palabra dicha y guardada en esos objetos maravillosos que son los libros…
El otro día conversaba sobre la importancia de España en la baja edad media en el desarrollo de Europa, con los àrabes llega la filosofía griega a Europa…y el Renacimiento, las traducciones del griego al àrabe y luego las escuelas españolas de traductores al latin. He recordado mis visitas al Museo de Arte Catalàn, en Barcelona donde se conservan los frescos de las capillas romànicas…-esa es mi “peregrinación” personal siempre-…joyas por suerte conservadas. Una pregunta, por qué escribes a veces Oliba y otras Oliva ?
4 Cuco // May 5, 2008 at 1:58 pm
Perdona que me meta, Maite Oliba es en catalán y Oliva en castellano.
5 maite // May 5, 2008 at 2:42 pm
Gracias Cuco, no tengo diccionario catalàn pero buscando en google, acabo de ver un restaurante en Arenys de mar que se llama l’Oliba…gracias.
6 Cuco // May 5, 2008 at 4:44 pm
No hay de que…después de todo ese idioma lo hablan unos 5 millones de personas solamente. Y se ponen pesaitos a veces.
7 juan carlos castillon // May 5, 2008 at 5:22 pm
Oliba con b alta que no tiene nada que ver con
8 juan carlos castillon // May 5, 2008 at 5:26 pm
Oliba quí es con con b y no tiene nada que ver con la oliva sinónimo de aceituna. Oliva es un nombre de pila godo — no era raro que los nombres de varón acabasen en a como por ejemplo Wamba — y el hecho de que una vez se me haya escapado un Oliva con uve en el texto se debe unicamente a que las dos teclas están juntas y soy un pesimo mecanografo como puede atestiguar cualquiera que mantenga correspondencia conmigo.
9 maite // May 5, 2008 at 6:08 pm
Apareciste Juan Carlos Castillón, gracias a ver si me despejas algunas dudas…
Pensé que la ortografía podría haber cambiado del castellano antiguo o del occitan…o provenzal…en fin no soy linguista
Conozco dos personas de origen catalàn, cubanos de apellido Oliva…y hablan de un origen sefardí , o judío catalàn y se escribe con v OLIVA…
10 maite // May 5, 2008 at 6:51 pm
Pues nada hombre, muchas gracias , maravilloso ese dato que el nombre es Godo…
11 juan carlos castillon // May 7, 2008 at 10:44 am
Hay muchos nombres godos que acaban e A como Wamba, el más conopcido en España porque era el nombre de unas zapatillas deportivas, Witiza o Aquila que son nombres de hombre a pesar de acabar e así.
Me gustaría saber el apellido de Oliba pero nadie lo indica nunca y por eso mucha gente piensa que Oliba es apellido y no nombre de pila. En aquel momento de la historia aún no habían apellidos en el sentido actual del término, esto es fijos y que pasasen de padre a hijo.
Por ejemplo: El Cid, Rodrigo Diez de de Vivar no se apellidaba Diaz sino que esa parte de su nombre indicaba era hijo de un señor de nombre Diego, de la misma forma que al llamarse él Rodrigo sus hijas a su vez serian Rodriguez… Un poco como los apellidos rusos que deriban de patronímicos…
Otros apellidos, como el citado en el artículo de Tallaferro deriban de apodos… Bernard Tallaferro no era el hijo del señor y la señora Tallaferro sino un animalito que se pasaba todo el día dándose de espadazos con otros señores feudales, de ahí el apodo que pasó a algunos de sus descendientes… hay muchos apellidos españoles, como DE LA MAZA, MACHUCA (que es Machaca en castellano antiguo) o MATAMOROS que se originan en aquellos tiempos de la Reconquista.
Aunque de Tallaferro si sabemos el apellido… se llamaba Cabreta, que quiere decir Cabrita… aunque la historia local demuestra que el diminutivo no le iba…
Para acabar de liar la cosa a veces, cuando habían varios hijos varones no era raro que alguno de ellos tomase el apellido de uno de sus abuelos en vez del de su padre para que este se mantuviese vivo en la memoria. Algo que todavía hacen algunos americanos que transforman el apellido materno en middle name… como por ejemplo John F. Kennedy en el que la F se corresponde al apellido Fitzgerald materno. Mira, otro que tampoco se merecería el diminutivo de Cabrita…
Confieso por lo deñas que no soy un experto en apellidos y no se muy bien cuando comenzaron a estabilizarse en Europa y a pasar de padre a hijo…
Uno de mis clientes cuando era librero, el Padre Juan Luís Sánchez era/es un magnifico genealogista y una vez me explico el tema del origen de los apellidos.
12 maite // May 8, 2008 at 10:33 am
Gracias Juan Carlos Castillón, debías animarte y escribir màs en el blog, al menos los fines de semana.
Sabía los de los patronímicos ez es hijo de, así Pelàez de Pelayo, Gonzàlez de Gonzalo, Fernàndez de Fernando…y se adoptaban los oficios como apellidos también, o los nombres de ciudades. Muy interesante, me gustó mucho leer tu post. Gracias
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