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Asuntos cubanos / Cuban matters

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Castrismo y oportunismo

May 12th, 2008 · 2 Comments

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En la historia del castrismo hay que considerar su raro tino para la puntualidad, su puesta en hora dentro del ritmo de la sensibilidad occidental. Cuando la cháchara de moda insistía en el tópico de la vanguardia del mundo moderno, Castro hablaba de que Cuba sería una democracia ejemplar, con elecciones y todo. Cuando se puso de moda el tercermundismo, Castro se sumergió en la intercontinentalidad y la “ayuda” a los países pobres. Sonaba bien. Cuando el vegetarianismo empezó a regir en la pasarela gastronómica de las grandes ciudades, Cuba comió más soya que nadie. Y cuando el primer mundo hizo dieta y condenó la obesidad como un tipo de epidemia, la propaganda cubana sublimó el hambre y las fatigas del Período Especial. Así con todo.
El anticomunismo, no-comunismo, comunismo y postcomunismo de Castro siempre han llegado en el momento justo. Es decir, siempre han sido “correctos”. En los orígenes del “experimento” cubano, allá por los años 50, el comunismo era malo para un Washington atareado en la Guerra Fría. El comunismo sí, pero su tufo no. Un comunista de bajo perfil era algo así como un candidato de centro que los partidos en pugna pretendían ganar para su causa.
Castro hizo su parte, pero en Estados Unidos siempre hubo una sensibilidad que quería ver en él lo que realmente vio. Castro actuó para ese público y su espectáculo gustó. Ahora en el teatro de la política cubana han puesto a un doble, pero el guión es tan bueno que el público sigue asistiendo a la función. Las entradas están vendidas, por lo menos hasta el año que viene, cuando se realizará el VI Congreso del Partido. Aunque el 24 de febrero Raúl Castro habló, como una cosa normal, de que las próximas elecciones generales serán en el 2012 o 2014.
Cuba se ve bien. Está en ruinas, pero se ve bonita. La metáfora es infalible: una carrera de fondo donde el atleta heroico es tan malo que los primeros le llevan una pista completa de ventaja. Va perdiendo, pero la vuelta de menos no se ve. Desde las gradas y las pantallas lo que se observa —y esto es lo que cuenta— es que el mal corredor va delante, avanza junto con los otros. Todos se acercarán a la meta, se lanzarán sobre el estambre y en ese momento el último será como el primero.

Emilio Ichikawa
Miami

Foto: PRI’s the World en Flickr. Manifestantes protestando frente al hotel Astor, en Broadway (Nueva York), donde Fidel Castro hablaba para los fascinados oyentes del Overseas Press Club, en abril de 1959. Los detalles de la foto, aquí. La serie completa, aquí.

Temas: castrismo · Emilio Ichikawa

2 responses so far ↓

  • 1 Woland // May 13, 2008 at 12:38 am

    Otro acer(t)ado comentario del Ichi… (Juego de palabras barato, ya lo sééé…) Sí, el Tripa era un genio. De la política (en la peor acepción, o en su peor forma). Y así queda el país después de medio siglo de destrucción sistemática.

    Eso sí, creo que el público mayoritario no era sobre todo americano, sino europeo. Lo sigue siendo.

  • 2 Cuco // May 13, 2008 at 1:37 am

    El “Mostro” ha demostrado que aprende de sus propios errores, ha aprendido mucho, no lo subestimemos. Ya no es el mismo.

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