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¿Una izquierda darwinista? (I)

May 17th, 2008 · 12 Comments

La formulación titular empieza por ser equívoca. El asunto no es si la izquierda (o la derecha) puede o no ser darwinista. Se trata de si encuentra una manera eficiente de creer en el darwinismo; es decir, de si puede amañar una versión de la teoría de Darwin en el núcleo de su demagogia moral, de su ideología.
¿Cómo andar por el mundo predicando una fraternidad y solidaridad universal si se acepta a la vez que, en el fundamento biológico de la especie, puede haber una inclinación “egoísta” de cada ejemplar a sobrevivir por encima de los otros? Esa lucha decantadora es el “núcleo duro” del darwinismo: no existe un darwinismo para las abejas y otro para los lobos. Y esa orientación selectiva de la vida biológica está más metida en la conciencia cotidiana de la gente que lo que estamos dispuestos a aceptar.
De nada vale decir que “eso no fue lo que dijo realmente Darwin” pues no se trata de verificar un texto sino de hacer creíble una propaganda. Si yo fuera un ideólogo de la izquierda recomendaría que nos deshiciéramos de Darwin. Silencio. Y punto. Pero la izquierda necesita el glamour de la ciencia para apuntalar algunas insensateces. Interpretar “moralmente” a Charles Darwin es casi como hacerlo con Robert Malthus, que parece un pensador más actual en un mundo que presagia guerra, saturación poblacional y crisis alimentaria.
Pero entiendo el esfuerzo. Los pensadores modernos necesitan hablar en nombre de la ciencia de la misma manera que los teólogos medievales necesitaban hacerlo en nombre de Dios. Es una suerte de invocación iniciática que se hace en aras del prestigio del silogismo. El “en nombre de Dios” equivale a “como prueban algunos estudios” o, en este caso, “como dijo Darwin…” Siempre por delante, como para entrar en materia.
Marx y Engels, y después Lenin, se percataron que tenían un problema con la ciencia. Y no se la pudieron quitar simplemente de encima porque previamente la habían declarado una aliada en la lucha contra la religión y el oscurantismo, aliados a su vez del capitalismo. El verdadero enemigo.
Desde Londres, Marx le decía a Engels que se fijara en algunas cosas que estaban diciendo las ciencias naturales y que contradecían la concepción materialista de la historia; en cuanto a Lenin, es notorio que Poincaré, Mach y Avenarius le tomaron media década de trabajo.
Cuando el nuevo paradigma científico se hizo intragable para el marxismo, los teóricos de izquierda retomaron el sofisma de que había un “materialismo” espontáneo en la ciencia, independientemente de que sus protagonistas lo interpretaran de una forma idealista e incluso mística. El Partido Comunista se vio entonces ante la ciencia en la misma situación que el Vaticano. Darwin le resultó tan molesto al catecismo del primero como, por ejemplo, la hipótesis del Big-Bang al segundo. (Por cierto el Vaticano, con el apoyo de físicos teóricos como Stephen Hawking, ha resuelto el asunto: Dios hace o es el mismo Big-Bang; después no interviene. Esto no es más que una reformulación del deísmo, versión moderna de ciertas creencias de los filósofos antiguos (por ejemplo Epicuro) acerca de la naturaleza de los dioses).
En la misma dirección que Peter Singer ya Perry Anderson había alertado que el pensamiento de izquierda y el marxismo en particular, en tanto “historicismo radical”, tenía un problema con ciertas conclusiones de la ciencia contemporánea sobre la existencia de “razas” dentro de la especie humana. Luego vino el genetismo y esa física de la mente que localiza en el cerebro cualidades (habilidad matemática, percepción musical, diferenciación cromática, etc) que la ideología de izquierda ha preferido enfocar como un resultado de la historia y los contextos, en particular, de los contextos sociopolíticos y de clase.
La prédica izquierdista de la revolución, del cambio social y el mejoramiento humano no acopla bien con las perspectivas “naturalistas” anteriores. Decía Perry Anderson, y ahora Peter Singer, que la izquierda debe arreglárselas para acomodar todo eso en su prédica de siempre, que es la que no debe cambiar ¿Por qué?, ¿para qué? No sé.
Quizás la idea de una izquierda darwinista no sea otra cosa que un poco de honestidad intelectual mezclada con la incapacidad de renunciar a la ideología. Algo que resulta comprensible en un ideólogo pero no en un científico.

(Continuará).

Emilio Ichikawa
Miami

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12 responses so far ↓

  • 1 César Reynel Aguilera // May 17, 2008 at 7:00 pm

    Emilio,

    Coincido contigo. El obstáculo que la izquierda enfrenta con el darwinismo sólo es salvable si ella está dispuesta a deshacerse, o reformular, un grupo de ideas que forman parte del núcleo central de su doctrina.

    La lista de obstáculos a rebasar es casi interminable. Uno que dejé afuera en mi comentario es el de la tolerancia a lo “extraño”, a lo que no tiene función aparente, o a lo que a simple vista podría parecer redundante, innecesario e, incluso, cargante.

    Ya Darwin se refirió a ese fenómeno en su Origen. Muchas “soluciones” evolutivas aparecen a partir de la existencia de estructuras que anteriormente tenían funciones marginales o ninguna funcionalidad.

    Ese fenómeno fue llamado inicialmente “preadaptación”, pero ahora, una vez reconocido como una propiedad común a todos los sistemas complejos, se le llama “exaptación” (exaptation en inglés).

    La frase que me hizo entender mejor esta idea es de Tomás Alba Edison. Él dijo algo así como que la mejor forma de ser creativo es tener una necesidad imperiosa… y un garaje lleno de tarecos.

    La evolución de los sistemas complejos sigue esta regla. Si uno mira al genoma humano, por ejemplo, se da cuenta que más de noventa por ciento son secuencias no codificantes, o sea, son secuencias que hoy por hoy carecen de función, pero que el sistema (la célula o el organismo) carga consigo a pesar del increíble costo energético que esto conlleva. La pregunta es ¿por qué? y la respuesta podría estar en la exaptación, esas secuencias podrían ser el equivalente de los tarecos del garaje, entre los que podríamos encontrar los restos de una bicicleta desvencijada que, reconvertida en máquina de amolar (vivan los gallegos), nos permitiría sobrevivir si la evolución del ambiente nos llevara a luchar (dios no lo quiera) en un mundo de tijeras.

    Una de las primeras cosas que la izquierda hace, cuando llega al poder, es limpiar el garaje (en Cuba, el pobre porteño asmático quiso meter para Establos de Augías). Resulta interesante recordar el asombro de los comisarios bolcheviques cuando, después del inicio de la segunda guerra mundial, empezaron a detectar un enorme número de cartas escritas desde el frente, en la que los soldados reconocían estar dispuesto a morir por una Rusia que ellos identificaban con ¡Bulgakov, Pasternak, Ajmatova, etc.!

    La derecha, por su lado, aunque quiera, nunca alcanza a limpiar el garaje con la pulcritud y el rigor de la izquierda, la razón es que, a fin de cuentas, al ser defensora de la propiedad privada estás reconociendo el derecho a la existencia de unos rincones de la vida económica, y social, a los que su escoba nunca podrá llegar. De esos rincones, que en algunas ocasiones han sido verdaderos garajes, han salidos mucha de las soluciones que le han permitido al sistema mantener su competitividad.

    (continuará)

    Te saluda

    César

  • 2 silencio // May 17, 2008 at 9:17 pm

    Artículos ambos muy buenos. Los felicito.

  • 3 Helios // May 17, 2008 at 10:04 pm

    Jajajaja.

    Bazofia intelectualoide, como de costumbre. El error, y ES CRASO ERROR — tipico de quien desconoce la materia sobre la que blablabea — esta en suponer que el ALTRUISMO es incompatible con el EGOISMO que presupone la teoria de Darwin.

    Muy al contrario, ambos son armas en la lacha por la supervivencia.

    Buscar el bien ajeno aun a costa del propio — por absurdo que parezca a algunos — es parte integral de la estrategia que ultimamente lleva a la preservacion de las especies… y los ejemplos van desde la abeja que se sacrifica para bien del panal cuando le clava su punzon a un enemigo, hasta la madre que se sacrifica para salvar a hijo en peligro. Son variantes del mismo fenomeno.

    No hay conflicto ninguno. Cada componente del arsenal se utiliza cuando conviene.

    Soooo, no queda nada mas que agregar…. solo remitir a Ichikawa-san (y otros despistaos por el estilo) de vuelta al kindergarten de las ideas.

  • 4 pd // May 17, 2008 at 10:17 pm

    Ya apareció el genio. Como ven, es nada más cuestión de esperar un poco, y la lógica darwinista del insulto y la descalificación enseguida se ocupa de aupar a algún fanático de las mayúsculas lleno de ganas de ayudar al prójimo con su verdad inobjetable.

  • 5 César Reynel Aguilera // May 17, 2008 at 10:42 pm

    pd,

    No te preocupes, al pobre tipo no le alcanzó el cerebro para leer el comentario 6 del artículo siguiente (posteado hora y media antes que el suyo), y darse cuenta de que nada ha podido aportar al asunto, a no ser pura histeria castrista.

  • 6 Helios // May 17, 2008 at 10:52 pm

    Amigo ‘pd’, si estas opuesto a la descalificacion, por que la practicas?

    Si tienes argumentos validos en contra de — segun tu — “mi verdad”, te reto a que los publiques aqui para debatirlos.

    Y si puedes demostrar que este escrito de Ichikawa, como el de Peter Singer que le dio lugar y el que viene mas atras de Aguilera, no son lo que conocemos por estas partes como ‘poppycock’, te reto a que lo hagas.

  • 7 pd // May 17, 2008 at 11:22 pm

    En su presunción no se da cuenta de que coincide usted con Reynel Aguilera. A estas alturas, va usted vanagloriándose de conocer la “regla de Hamilton”. Uff, vaya pereza…

  • 8 Helios // May 17, 2008 at 11:49 pm

    No es pereza, amigo ‘pd’. Mas bien una fria (y exacta, sigo pensando) evaluacion del valor del tema.

    ———————————————–

    Pura histeria castrista?

    Donde esta la histeria? Donde esta Fidel Castro? Fidel Castro????
    Que imaginacion! (O que obsesion?)

    Confieso que no habia leido el comentario que menciona el Sr. Aguilera, ya que cuando llegue a la parte de su mamotreto con las referencias al reduccionismo vs. el holismo y todo lo demas, lo abandone en el momento y descarte todo lo que seguia.

    Sin embargo, me alegro que el Sr. Aguilera este de completo acuerdo conmigo sobre este punto. Debio haber comenzado (y terminado) su posteo con el, en vez de relegarlo al 6to comentario, puesto que es un punto critico que hace irrelevante e innecesaria todo el resto de la palabreria pedantica y vacia publicada sobre el tema.

  • 9 César Reynel Aguilera // May 18, 2008 at 1:05 am

    Qué inteligentes se creen los imbéciles cuando no tienen que asumir públicamente la carga de su estupidez.

    Los ingleses está muy bien acostumbrados a decir Put your money where your mouth is.

    En el cubaneo habrá que contentarse con decir, por favor, deje su firma junto con las tonterías que diga.

  • 10 Cuco // May 18, 2008 at 3:48 am

    Coño, que bueno está esto!….

  • 11 Helios // May 18, 2008 at 4:09 am

    Caray, ya estaba casi presto a concederle al Sr. Aguilera una pizca de inteligencia — no por el hecho de coincidir conmigo, sino por reconocer la evidente e innegable verdad que apunte mas arriba y(que no pretendo haber descubierto) — pero a juzgar por sus subsecuentes posteos me temo haber llegado prematuramente a esa conclusion.

    Sus posteos no apoyan la hipotesis de que el Sr. Aguilera esta en posesion de capacidad analitica excepcional, mas bien evidencian la misma histeria que el acusa a otros de mostrar. Uno sospecha que si hubo reconocimiento de la verdad de su parte fue, como decimos en el cubaneo, de chiripa.

    Algo asi como el reloj parao, que da la hora exacta dos veces al dia.

  • 12 Cesar Reynel Aguilera // May 18, 2008 at 8:27 pm

    Con un castrista es redundante la pregunta ?Es bobo o se hace?

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