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Sobre “Después de Giselle” de Isis Wirth

June 5th, 2008 · 1 Comment

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En la literatura especializada y actual de ballet en castellano es un hecho excepcional el libro de Isis Wirth (née Armenteros), una mujer culta, de verbo elocuente y con criterios propios y avanzados en las materias que toca. Lo digo por mor de la calidad, no porque se editen pocos libros. Si se editan pocos libros de ballet en español es porque tenemos lo que nos merecemos, lo que hemos propiciado y formado. La comparación con el ámbito anglosajón de la especialidad es insostenible y ociosa. Lo que sí nos sirve es esa escuela anglo-americana que empieza antes de John Martin, pasa por Arnold Haskell, Richard Buckle, Walter Terry y Clive Barnes, y que Isis ha estudiado muy bien, pues en ella hay una intención de referencia que apunta su rigor y, al mismo tiempo, deleita.
Hay otra escuela paralela de la que también somos deudores: la ruso-soviética, llamémosla “la eslava”, que gestiona y se informa en otro sentido y donde están Sloninski, Roslaeva, Rosánova, Krasovskaia y Gayeski. Isis los ha leído, eso seguro. Y así va en una búsqueda de su propio sistema y estilo, con algún que otro toque sincrético.
El libro de Isis tiene dos intereses básicos: reúne su etapa cubana (ella es cubana y desde hace años vive entre Suiza y Munich, atenta a toda la actualidad del ballet) así como la progresión personal experimentada con su asentamiento en Europa y América. Sus estilos y criterios han cambiado positivamente, se han abierto a una dialéctica y a una dinámica que impone el mismo desarrollo del ballet contemporáneo y el llamado clásico (o académico, mejor expresado) vistos con los ojos globalizados de hoy.
También es interesante en el tomo de Isis la sección de las entrevistas, aspecto vivo de la profesión periodística, no del crítico, que maneja con solvencia y calidad en sus preguntas y su síntesis. Y llamo la atención sobre su trabajo con el bailarín cubano radicado en Londres, Carlos Acosta, hoy una gran estrella internacional. En cierto sentido, y no es exagerado, Isis lo ha “descubierto” para la literatura de ballet.
Después de Giselle no es un título banal y tiene sus claves. Para cualquier especialista de ballet cubano, la Giselle de Alicia Alonso (y la que expone como conjunto el Ballet Nacional de Cuba) resulta una marca, un antes y un después, un dominio estético, un poderoso decálogo de parámetros difícilmente superables en la apreciación del “espectador ilustrado” que es lo que debe ser siempre el crítico (nunca un balletómano de pro, sino un analista coréutico). Pero Isis lo consigue al final de su libro, rompe con la “umbilicalidad insular” a partir de la honestidad. No reniega de lo escrito (lo que dice mucho a su favor y a su empeño), y establece el paralelo de las circunstancias de ayer con las circunstancias de hoy propias del ballet, que siempre son más dramáticas que festivas (una metáfora que vale para también para la poesía, la literatura y las artes visuales). Es un libro que he leído con placer e interés en espera de sus nuevos escritos, donde seguramente con otras perspectivas, esa Giselle memorial y simbólica, insular y posesiva, será un perfumado telón del pasado.
Debo apuntar que no estoy totalmente de acuerdo con todos sus postulados y conclusiones, y esto es lógico. Las maneras de disentir en este caso, son parte actuante del negocio. Y eso también es lo que me gusta de su libro, donde entra lo dinámico y lo dialéctico con lo estrictamente historicista o escolástico.
He leído por ahí que Isis es un producto de escuela cubana. Me niego a aceptarlo. No es verdad. Isis es su trabajo y no hay que meterla en el saco del criollismo reductor. ¿Una escuela cubana de críticos de danza y ballet? ¿Algo que no sea la servidumbre hagiográfica? Perdónenme que me ría primero y me sonroje después. Isis es libre en su escritura y en sus ideas.

Roger Salas
Madrid

Foto: Marc Haegeman

Temas: ballet cubano

1 response so far ↓

  • 1 Isis // Jun 7, 2008 at 11:14 am

    Muchísimas gracias, queridos Roger y Ernesto.

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