Penúltimos Días

Penúltimos Días header image 2

Lapidaria

June 6th, 2008 · 9 Comments

berlin.jpg

Esta tarde, tomando un aperitivo con Iván de la Nuez e Isis Wirth en el “Berlín”, fui testigo de una de las mejores definiciones posibles del exilio cubano: “es como la diáspora judía de postguerra, pero sin Escuela de Frankfurt”.

PD: Por cierto, he estado revisando papeles viejos y me encontré con algo que casi había olvidado. En época tan lejana como 1989-90, un servidor creyó encontrar en la Filosofía un refugio a compartir con varios amigos. Con dos de ellos (Rolando Prats y Jorge Ferrer) se nos ocurrió un día preparar una antología de la Escuela de Frankfurt y someterla al visto bueno de una editora “buenagente” —Norma Suárez, creo recordar que se llamaba—, que trabajaba en la Editorial Ciencias Sociales, lugar de triste memoria cultural por su fuerte impronta marxistoide y prosoviética.
Soplaban por entonces aires de cambio en La Habana, y Ferrer (recién llegado de Moscú) estaba eufórico porque había conseguido deslumbrar a la editora en cuestión, hasta tal punto de casi convencerla para que publicara el famoso tomo, que iba a ser también nuestro estreno de antólogos. Yo era más bien escéptico pero la cosa, lo reconozco, parecía bastante “amarrada”. Así que trabajamos de sol a sol (o más bien, de sombra a sombra) en los tétricos recintos de muchas bibliotecas, incluyendo la Nacional. No miento si digo que por entonces leímos casi todo lo que había en español de y sobre la Escuela de Frankfurt. El resultado son estas paginitas que aquí les dejo en PDF.
La antología, por supuesto, nunca llegó a publicarse: creo recordar —pero no me hagan mucho caso, últimamente me falla la memoria— que en la fase final de aprobación tropezó con un muchacho de la Juventud Comunista, recién graduado de Filosofía, que se iniciaba entonces como editor: un tal Camilo. Y ahí se quedó encallado aquel proyecto que revelaría los secretos de la Escuela de Frankfurt a todos los cubanos sedientos de teoría emancipadora.
Casi veinte años después me alegra comprobar que el libro sigue siendo perfectamente publicable. A ver si Ciencias Sociales —o cualquier otro editor— se anima. Seguiría siendo el primer libro editado en Cuba de esos autores.

Temas: exilio

9 responses so far ↓

  • 1 TAORO // Jun 6, 2008 at 10:26 pm

    !!!Brillante definición!!!
    Quien fué el autor, Isis, Ernesto o Ivan?

  • 2 Oliverio Funes // Jun 6, 2008 at 10:41 pm

    Tu comentario en Lapidaria hace foco en uno de los motivos que explica el que los cubanos estemos en la situación presente. No sólo estamos dispersados físicamente, sino también lo estamos mentalmente y espiritualmente. Y eso dificulta lograr lo que los filósofos judíos hicieron con respecto a la sociedad alemana en crisis del siglo pasado. Sin embargo, gente como tú y otros muchos que he ido descubriendo (¡gracias, internet!) están forjando un diálogo muy interesante, pero sobre todo, pienso, conducente a una nueva forma de pensar del cubano. Nuestra sociedad, y nuestra cultura, es joven. Y no tiene los antecedentes, puede decirse milenarios, de la cultura judía. Pero ahí vamos, a la marchita. Por favor, no relegues el trabajo que estás haciendo con este blog. Con ello estás propiciando que, quizás un día de estos, haya suficiente cubanos con capacidad intelectual como para fundar algo asi como, porque no, LA ESCUELA DE COCOSOLO.

  • 3 pd // Jun 6, 2008 at 10:43 pm

    El copyright pertenece a De la Nuez.

  • 4 Güicho // Jun 7, 2008 at 12:22 am

    Ajá, conque sin la escuela de Frankfurt, no? O sea, que el majá es como un alce, pero sin cuernos… Y el absenta, ese que ustedes estaban tomando de aperitivo, era kosher?

  • 5 pd // Jun 7, 2008 at 12:31 am

    Unos simples lagartos, Güicho.
    Iván soltó varios capítulos de un hipotético libro suyo que bien podría titularse “Memorias de un curador”. El cuento del tipo que le llevó a su mujer al Museo diciéndole que era una obra de arte (es serio); o el día que explotó el barco de la exposición sobre Conrad y “El corazón de las tinieblas” (por suerte, sin víctimas), o las ridículas cláusulas legales que impiden colgar en unas fotos de Brooke Shields desnuda con 13 años; o el día que José Manuel Ballester se apeó con su obra titulada “Homenaje a Portabella” —eso sólo lo entiendes si estás aquí, en fin, la verdad es que si lo escribiera sería un best-seller…

  • 6 Anonymous // Jun 7, 2008 at 5:13 am

    Escuela de Frankfurt?
    Tremendas salchichas salieron de alli…

  • 7 un criticón aburrido // Jun 7, 2008 at 5:16 pm

    Sin duda alguna, la definición es brillante: la referencia de la Escuela de Frankfurt demuestra lo que les queda en la sangre de lo aprendido en la Lenin; un ligero amago a la derecha pero siempre se quedan en el territorio marciano tan familiar.

    Espero que en un par de décadas mencionen que lo que ha faltado entre nosotros ha sido un conservadurismo similar al de Leo Strauss, o un racionalismo como el de Wittgenstein, Popper, et al, e inclusive estudiosos como Erich Auerbach o Leo Spitzer.

    Pero charlatanes como los Adornos, de esos tenemos de sobra.

  • 8 Protopito // Jun 7, 2008 at 8:09 pm

    La difinición de Iván me recuerda una conversación que tuve en el Lowe Museum con un judío americano. Yo le comenté que a nosotros nos llamaban Los judíos del Caribe y el tipo me contestó mmm but we´ve never fought each other.
    Conocí al personaje de la editorial Ciencias Sociales, amigo de una novia que tuve por esos años, se llama Camilo Pérez Casal. Hasta Vanguardia Nacional del Trabajo salió el chama. Alpinismo Marxista!!!

  • 9 maite // Jun 8, 2008 at 10:20 am

    Qué pena, la falta que habría hecho esa antología, el signo de la brutalidad dirigiendo las editoriales de ciencias sociales…
    Tanto manual que tuvimos que leer, tanto publicar esos refritos, que nos mandaban leer en la asignatura Comunismo Científico -cuando miro mis notas en la universidad y leo eso me da vergüenza ajena-, nosotros con humor llamàbamos la asignatura Ciencia Ficción; me recuerda esa época en que esperàbamos los libros que llegaban “de afuera” y pasaban de mano en mano en el clandestinaje, dos días para leerte a Eco, o Baudrillard, o Kundera, o Lévi-Strauss, Borges, Henry Miller …de Habermas que se puso tan de moda por ejemplo, circulaba en un círculo de “elegidos” que no era el mío…y veías aquellos nombres impresos “comme des étincelles” en los artículos de los que los leían; luego estàn las revanchas que viviendo fuera logras hacer…
    Muy buena conversación en el Berlin, a ver si se anima Ivàn y nos regala sus aventuras…gracias Ernesto por el PDF y saludos a Rolando Prats.

Leave a Comment