Uno siente, desde luego, la tentación
de describirla con un párrafo
thomasberhardiano,
y hablar de ese portón monástico
convenientemente detenido
en medio de una nevada,
y de esas ventanas conventuales,
casi reiterativas:
casona entre la nieve,
muda como una ermita,
escondida en un bosque.
Y convertir todo eso,
incluidos los tres árboles magros,
con esas ramas como brazos de bruja,
en abalorios sonoros de prosa circular,
poliédrica.
Y fabular, entonces, sobre la mansión donde nunca sonó el teléfono,
o sobre el vino con la desconocida
que allí le acompañó más de tres décadas,
y buscar ese rastro en varios de sus libros
para adecuar el paisaje que vemos
a la idea torpe que nos hacemos de él,
la casa al personaje que allí vivió y murió.
Pero esa manía de ver la casa como segunda piel
nos haría descuidar las frutas que alegran el alféizar,
un poco carcomidas o picoteadas por los pájaros.
8 responses so far ↓
1 Maria // Jun 7, 2008 at 9:41 am
¿Lo encontraste en el blog Apostillas literarias? Ahi vi este video. Es un video muy bonito.
2 Ernesto G. // Jun 7, 2008 at 10:07 pm
One feels, of course, the temptation to describe it
With a thomasberhardian paragraph,
And speak of that monastic inner door
Properly stopped in the middle of a snowstorm,
And of those conventual almost reiterative windows,
Large house in the snow,
Speechless like a hermitage, hidden in a forest.
And turn all that, including the three thin trees,
With those branches like sorceress arms,
In sonorous glass beads of circular polyhedral prose,
And then tell stories about the mansion where the phone never rang
Or about sipping wine with the stranger that kept him company for
More than three decades,
And look for that sign in several of his books
In order to adapt the landscape
That we see to the little knowledge we have of him,
And the house to the person who lived and died there.
But that odd habit to see the house like second skin would make us Neglect the fruits that cheer the window sill,
A little decayed or pecked by the birds.
3 Ernesto G. // Jun 8, 2008 at 12:06 am
Asere, ni las gracias por la traduccion?
4 pd // Jun 8, 2008 at 2:00 am
Perdona, tocayo, muchas gracias, por supuesto. Y mis disculpas, ando hoy corriendo de un lado a otro.
5 Ernesto G. // Jun 8, 2008 at 4:49 am
Me gusta mucha tu poesia, Ernesto. Muy elegante, muy limpia, muy clasicista, no?Cuando publicas tu libro, tocayo?
6 Ernesto G. // Jun 8, 2008 at 4:52 am
No he leido a Thomas Berhard, pero el video y tu poema me han dado una idea de como seria leerlo. Gracias. You have it in you, bro. Poetry, that is.
7 maite // Jun 8, 2008 at 10:06 am
Precioso el video y el poema, y la traducción…gracias
8 Ernesto G. // Jun 8, 2008 at 4:19 pm
Ernesto, una coreccion,
Line 10 first word is IN, please change to INTO.
Sorry.
Leave a Comment