Penúltimos Días

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August 25th, 2008 · 4 Comments

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Misceláneas de Cuba reseña una entrevista en la prensa sueca al árbitro golpeado por el taekwondoín cubano Angel Valodia Matos.

Temas: deporte cubano

4 responses so far ↓

  • 1 bustrófedon // Aug 25, 2008 at 6:26 pm

    Castro I divaga sobre los resultados de Beijing 2008
    ***

    Los nuestros sí combatieron
    con dignidad, valentía.
    Se batieron con porfía
    y sin embargo perdieron.
    Si piensan que nos jodieron
    los árbitros y los jueces,
    lo repetimos mil veces:
    El embargo… ¿qué decía?
    Ah, dignidad, valentía.
    ¡Lo repetimos mil veces!

  • 2 varela blog // Aug 26, 2008 at 1:58 am

    No me interesa el taekowndo, que de paso es para gimnastas porque el 99% son patadas inefectivas. Ya ven como esta mawashigeri de Volodia Matos el arbitro se la esquiva (por culpa de su altitud) y si tiene la boca partida fue porque Matos le pego luego un empujon con el puño (mas bien no fue un tsuki si no, hubiera perdido dientes pues los arbitros de taokwondo olimpico no usan protector).

    A lo que voy. El arbittro estuvo mal y yo, de haber competido así, le hubiera meado el tatami y me hubiera largado de alli–si total, te suspenden de por vida igual. Pero eso era lo que se merecian, un tatami meado por un cubano, igualito que la butaca del director del Nuevo Herald cuando acepto que el otro comemierda, el director del Herald en inglés, le dijese chihuahuas a los cubanos.

  • 3 Ana Gomez // Aug 26, 2008 at 6:47 am

    “Jalisco nunca pierde
    y cuando pierde, arrebata…”

    La politización en el deporte podrá ser inevitable, en ciertos casos, pero es siempre un reverendo disparate. Se ha llegado a un punto tal de entumecimiento de la racionalidad que vemos cómo se acepta, sin armar el debido escándalo, que el más famoso comentarista deportivo cubano diga –en cadena nacional- que los resultados deficientes en las Olimpíadas deberán ser discutidos “a los más altos niveles” del Partido y el Estado, que un Jefe de Estado –dizque retirado- justifique el ataque barriotero de un atleta a un árbitro y a los jueces cuando la decisión no le fue favorable, que ese mismo Jefe justifique fracasos y apatía deportivos por una fantasmal presencia de oscuras mafias y se refugie en el victimismo de siempre porque la honda de David, en esta ocasión, se le enredó a Goliat en la pantorrilla. Otros países pequeños, o sin los inmensos recursos que Cuba invierte en ese rubro, brillaron más y mejor.
    ¿Por qué no hacer examen de conciencia de las causas reales del aparente descalabro en el medallero? A considerar: las “deserciones” (¡qué palabra!) de atletas que sólo buscan mejorar condiciones de vida y lograr una mayor satisfacción en sus ambiciones profesionales, las amenazas del destierro eterno, las pobres vidas vigiladas que arrastran, el predominio agobiante de la ideología sobre la capacidad atlética (la madre de Y. Gourriel declaró que su hijo era un buen pelotero pero que lo admirable es que era “un tronco de revolucionario”), el falso amateurismo, la conversión absurda de cada encuentro deportivo en un hecho bélico, en una batalla contra el enemigo, en un combate heroico por la Patria. ¿No acabarán de entender que el deporte es desarrollo corporal y mental, recreación, entretenimiento y que es el justo reverso de la guerra? Los juegos se hacen para aumentar la amistad y la comprensión entre los pueblos no para destazarse en sangriento tatami.
    ¿Cuál otro país del mundo o Jefe de Estado se propone la discusión, como tema prioritario para el país, del medallero en China? Ninguno. Lo que se hace, por fuerza de la razón, es discutir asuntos del desarrollo de las naciones y la satisfacción de las necesidades de comida, vivienda, trabajo y bienestar de sus habitantes.
    Lo peor es que, para desviar de nuevo la atención de lo que urge, se estimula la rivalidad regional y racial en el pueblo: (“los orientales tuvieron la culpa de la derrota en el baseball”, que es lo que más duele) y se calienta más un asunto que hace rato que está al explotar.
    La perreta, el arrebato, al más alto nivel y la justificación de un hecho bárbaro y antideportivo es así consecuente con la guapería, la bravuconería, la patada “de acción rápida”, la violencia verbal que inunda y aturde, desde hace casi medio siglo, al pueblo cubano.

  • 4 Anonymous // Aug 26, 2008 at 3:32 pm

    De acuerdo con Ana Gomez

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