Penúltimos Días

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Miedo a devorar el alma

August 29th, 2008 · 7 Comments

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Me acuerdo ahora de muchos conciertos, pero sobre todo de uno: el de un entonces desconocido Polito Ibáñez en el teatro “Mella” (¿qué año era? ¿1990, 1991? ¿Qué mes, bajo qué signo…?). Hacia el final de aquellos minutos electrizantes, intensísimos, el cantante hizo una pausa. Se notaba su lucha interior con y contra una buena carga de consejos, algunos de los cuales —sospecho— apenas se distinguirían de una burda amenaza. Pero siguió con su programa y, luego de dedicar la siguiente canción a alguien de quien habló, emocionado, como uno de los cubanos más importantes que hubiera conocido, volvió entonces a cantar. Y escuchamos por primera vez aquel “te quisieron condenar / por anunciarte a favor del pluralismo / a favor del pluralismo…”.
Si el teatro no se vino abajo aquella noche, ya sólo podrá lograrlo un derribo más convencional. De pie, aplaudíamos, gritábamos, nos mirábamos sin poder creerlo. ¡Pluralismo! De eso se trataba. A nadie escapaba aquella noche que ‘pluralismo’ no sólo rimaba con, sino que quería decir pluripartidismo: libertad, cambio, esperanza, futuro…
Creíamos aquella noche, y aún unos días más tarde (la credulidad puede ser muy grande, casi tan grande como la infamia) que Polito, Santiaguito Feliú, Carlos Valera, Raúl Torres, Frank Delgado y otros como ellos eran los abanderados, los voceros —nunca mejor dicho— de un cambio que se nos antojaba inminente, o al menos inevitable. Lo seguimos creyendo incluso después de que una amiga y vecina del cantante nos contara de su preocupación y de su insistencia en que nadie añadiera, no ya una idea, ni siquiera un adjetivo más a lo que había dicho aquella noche. Era obvio que comenzaba a asustarse de su propia osadía.
Casi dos décadas después, me pregunto si muchos de los asistentes voluntarios (los “segurosos” eran una minoría imposible de obviar) a aquel concierto siguen caminando por las calles de La Habana. Me pregunto también si ellos o sus hijos asisten ilusionados al primer concierto de un nuevo trovador dispuesto a jugarse la vida —o a jugar la vida— cantando. No lo sé, y no lo creo. No lo creo, porque mientras la policía del régimen castrista golpeaba con saña a unos músicos, frente a ellos, en un coro indigno, Polito Ibáñez… y Pablo Milanés… y Santiago Feliú… y Raúl Torres… cantaban “a la juventud cubana” (sic). No lo creo, porque ninguno de estos artistas tuvo el valor de hacer un mínimo gesto —una frase, un guiño, al menos una ausencia…— que demostrara su desacuerdo con el encarcelamiento de otro músico, Gorki Águila, a punto de ser condenado al desamparo de la grotesca —y casi literaria— figura jurídica de “peligrosidad pre-delictiva”.
Salgo a la noche barcelonesa, y casi me atropella el fantasma del bueno de Fassbinder, que va repitiendo, angustiado, a todo aquel que quiera escucharlo: “Achtung! Angst fressen Seele auf! ¡Miedo-devorar-alma! ¡Devorar! ¡Alma!”. (Todos pueden oírlo, pero la mayoría lo ignora, fingiendo no saber alemán o no creer en fantasmas. Se aleja el fantasma, y cuando se disipa el humo de su cigarrillo veo entonces al Miedo, ahíto, acariciar su panza casi translúcida, a punto de estallar, mientras sigue con limitado interés la actuación de una banda de músicos. Los músicos sonríen, y uno casi podría creerles felices, de no ser por una que otra nota falsa, una voz que se rasga sin motivo…

Pablo Fuentes-Prior
Barcelona

Temas: Pablo Fuentes-Prior · Caso Gorki Águila · música cubana · disidencia

7 responses so far ↓

  • 1 Sopo // Aug 29, 2008 at 8:55 pm

    Genial

  • 2 camilo loret de mola // Aug 29, 2008 at 8:58 pm

    locos… gente comun o a la moda, gente que amarga las horas….
    habra que agregar, gente que te roba el alma, te la cambia por un escenario. Cada dia se aparece alguien con lo prohibido, siento mis temores por lo prohibido. Tienes un amigo segun como vivas.
    Polito, mi amigo, al final todo se va a un agujero, agujero gris, donde caigo ciego, por donde todo se va al cielo.
    Donde andaras?. quizas puedas en tu alma desnudarte.

  • 3 locadelblog // Aug 29, 2008 at 9:20 pm

    CONVERSACIÓN TELEFONICA CAPTADA POR EL SATELITE AYER…..
    - me hace el favor con Omara
    - si ,un momentico,le habla su mucama,ella se esta peinando…
    - ¿peinandose?
    - qué tal Pablito cómo estás?
    -bien gracias…oye al grano,que seguro nos estan grabando…¿te llegó el correo ese que la gentuza de Penúltimosdías están mandandole hasta a mazantín el torero?
    - A mí no me ha llegado nada, mi conexión a internet está muy mala en estos dias
    - ah bueno….entonces no te des por enterada
    - ¿y tú que vas a decir Pablo?
    - Imagínate…tendré que hacerme el chivo con tontera y luego tendré tiempo de inventar una excusa,pues tu sabes que me quieren quitar una de mis casas ¿no?
    - No,no sabía nada,ya tengo bastante con mis achaques y la montadera en aviones….
    - nos vemos entonces, dile a tu gente que esté preparada para sacarte del escenario corriendo si la cosa se pone mala,pues no dudo que ocurra cualquier cosa de los pornógrafos esos….

  • 4 César Reynel Aguilera // Aug 29, 2008 at 9:23 pm

    Pablo,
    El miedo es una escalera, cada escalón convierte en vértigo el coraje del próximo paso. Unos pocos siguen subiendo, otros muchos, entre los que me cuento, cerramos los ojos, imaginamos un abismo insondable, y pedimos a gritos que lleguen los bomberos.

  • 5 Anonymous // Aug 29, 2008 at 9:57 pm

    ¿Dónde están los bomberos en Cuba? Son mucho los problemas: el miedo y la espera por que otro nos apage el fuego.

  • 6 Odette Alonso // Aug 30, 2008 at 7:20 pm

    Pablito, me acuerdo de aquel concierto como si fuera ahora. Lástima del resto de la historia…

  • 7 Anonymous // Sep 3, 2008 at 8:08 pm

    Buen concierto aquel y de verdad que fue electrizante, pero ese, como todos los de Varela en aquellos tiempos, vi como funcionaban solo como una válvula de escape donde la gente gritaba y aplaudía todo lo que no podía en otros lugares. Al final, todos de vuelta para sus casas y su vida cotidiana. Recuerdo una amiga que me decía que los conciertos de Varela eran otra “estrategia gubernamental”.

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