El temor te ha llegado por contagio, pues la verdad nunca sufriste un interrogatorio ni te asomaste a los paredones; jamás fuiste víctima de una purga o te arrojaron un huevo a la cara. Quizás ni siquiera te llamaron a contar. Tu desasosiego te llegó de oídas, por transferencia, a través de otros que sí han tenido motivos para intimidarse.
Un día hiciste las maletas y cruzaste al otro lado del Atlántico, empacando también la porción de miedo que te toca. Tus hijos nacieron bien lejos de esta Isla, pero aún así les administraste su correspondiente cucharada de aprensión. Puede ser que no hablen español, que no sepan localizar en el mapa el país de donde viene su padre, pero si saben ubicar el miedo. Hasta ellos ha llegado la fulminante epidemia del temor, que no se cura.
Yoani Sánchez
La Habana
*Este post ha sido publicado originalmente en el blog Generación Y. El gobierno cubano ha tomado medidas para dificultar el acceso a los internautas que intentan conectarse a Generación Y y otros blogs dentro de la isla. En un esfuerzo por difundir el trabajo de la bloguera Yoani Sánchez, PD reproduce textualmente sus entradas.


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1 Pablo Fuentes-Prior // Sep 4, 2008 at 10:19 pm
Ciertamente, Yoani querida - la cuestión central en este momento es hacia donde se desplazará el equilibrio del miedo. No, no tenemos remedio contra él. Paliativos, quizás… y la esperanza de saber que incluso el egoísmo puede generar maravillas.
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