Penúltimos Días

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Vuelve Mateo

October 2nd, 2008 · 2 Comments

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El Conde, Alonso Mateo, sube esta noche a un Bentley. Hoy se inaugura su exposición personal Illusion & Fantasy en la galería Bentley, de Scottsdale, Arizona, un estado del Southwest, de larga y arraigada relación con el arte cubano contemporáneo. El lugar donde murió Pedro Álvarez, trazando desde entonces un vínculo sentimental y misterioso, sobre todo con pintores de los ochenta.
Mateo va internándose en el paisaje del arte estadounidense tras quince años de merodeo azteca, que comenzó en el éxodo masivo de finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando la mayoría de su generación inició la maroma menocalista que luego derivó en diáspora. Su estancia en Miami, de tres años ya, le zambulle de nuevo en el contacto con la médula de la vieja guardia y renueva sus bríos. Su arte, yuma ya de origen, marcado por el latigazo pop de las revistas y las bienales, solidifica su condición norteña, occidental, en USA. La proximidad del hardware gringo insufla mejores vientos materiales y los caprichos rococó reciben el apoyo oficial de The Home Depot.
Desde hace meses, el inminente acercamiento del desierto de Arizona y su insondable cielo cósmico implantó cierto espíritu de Roswell, de Área 51 en el estudio de la 51 Street del North East de Miami, donde se han generado estas visiones. Artefactos extraterritoriales, aliens, naves preciosas se han colado en las tardes junto con los chamacos correteadores y gritones de la Children’s Museum Charter School, que aterrizan en masa poco antes de las cuatro.
Y así han aparecido humeantes espectros que ponen al vecino, al visitante, a observar desde arriba las pinturas activas, cambiantes de una tarde a la otra. El ojo del que observa vuela, mirando a la pared y elevándose en órbita, a constante velocidad y altura. Y debajo ve una joya brillante, planeando en el medio, interponiéndose, atravesándosele al plano de La Tierra (lejano, borroso, olvidado background).

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Una mamá soltera reporta avistamientos de objetos volantes no identificados, perpetuadores de la identidad y al propio tiempo anónimos, flotando en el aire, por parejas.
Algún testigo presencial se atreve a asegurar que vió a Obbatalá entrando en el estudio de Mateo un día por la tarde este verano, revolviendo el proceso, trayendo blanco, buen blanco mexicano acrílico y que hizo al hombre pintarle tres pequeñas joyas trillizas, autónomas, calmantes. Por eso hoy en Scottsdale Nuestra Señora de las Mercedes reconquista un espacio en regiones de la vieja Conquista, en misión al desierto. Le hace decir al Conde en Bentley: Mercedes, ven.
De nuevo Mateo saca su oro de sillas barrigonas, deformes, de endocrática realeza. Saca un bastón de ciego de un banquillo de piano, pone a jugar a la gente de Phoenix el viejo juego de Duchamp y de los surrealistas, siempre divertido. Usa otra vez recursos reputados: limpieza, oficio, sabiduría brujera acerca de la simplicidad y la belleza, buen gusto y elegancia, frivolidad aséptica. Vamos a ver qué pasa ahora.

César Beltrán
Miami

Temas: arte cubano · César Beltrán

2 responses so far ↓

  • 1 maite // Oct 2, 2008 at 4:24 pm

    Me gustan los cuadros, sobre todo el primero la relación del espacio, el objeto y la fría descripción son inquietantes, el segundo con el recuadro blanco me gusta menos.
    Excelente la crónica, con humor inteligente, saludos César.

  • 2 m.gonzalez // Oct 2, 2008 at 6:14 pm

    Machete:
    Ponte a escribir en serio de una vez, que lo haces mejor que muchos.

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