En Granma, Rolando Pérez Betancourt no parece muy contento con la película de Soderbergh.
Pero en vez de quedarse en la crítica cinematográfica (y tiene tela para cortar), ejerce también como vocero del Centro de Estudios Che Guevara (entidad que rumia sus “reparos e insatisfacciones ante la obra ya terminada”).
Mientras tanto, la alcaldesa de Miami Beach apoya protestas frente a un cine.




8 responses so far ↓
1 Ernesto G // Dec 5, 2008 at 2:04 pm
Me parece que las protestas promueven mas el filme que otra cosa, pero estan en su derecho.
2 Shu // Dec 5, 2008 at 5:25 pm
No creo que promueva la pelicula,,,La protesta era necesaria,y lo que si puede promover es que a algunos llame la atencion…no se protesta cada vez que inauguran una pelicula,
Habra cuatro berracos que no le importe,pero habra mas de cuatro(que no todos son berracos) que le llame la atencion,el porque de la protesta,entonces,promueva mas el descubrir lo asesino que fue el cochino-Che.
3 Anonymous // Dec 5, 2008 at 7:31 pm
UNA PELÍCULA QUE ES UNA AFRENTA
Por: Enrique Ros
Poco después de su muerte la muy publicitada foto de Korda convirtió la cara de un hombre sin escrúpulos en el rostro de la Revolución. Hoy, la película de Steven Soderbergh, pronta a exhibirse en nuestro medio, lo quiere mostrar como la gallarda figura de un rebelde inconquistable. Las dos imágenes, creadoras e impulsoras de un mito, son falsas.
La película mostrará diferencias del guerrillero argentino con el Comandante en Jefe –ya reiteradamente expuestas en libros de exiliados cubanos- pero ocultará la coincidencia de ambos en la perpetración de los más abyectos crímenes y arbitrariedades. No aparecerán en la muy promovida cinta los fusilamientos, sin juicio ni tribunales, que a diario se ordenaban en La Cabaña ni la primera sangre cubana derramada cuando, en la sierra, Guevara se convierte en el brazo ejecutor de una sentencia a muerte dictada por Castro, sin juicio ni deliberación alguna, que pone fin a la vida del campesino Eutimio Guerra, ni al fusilamiento de Aristidio “que se había fracturado una costilla, demostrando luego poca inclinación a seguir en la guerrilla… y empezó a hacer manifestaciones en la comarca que cuando las guerrillas se fueran haría contacto con el ejército… y en uso de las atribuciones que yo tenía, tras una investigación sumarísima, ajusticiamos al campesino Aristidio… Hoy nos preguntamos si era tan culpable para merecer la muerte” (Palabras textuales de Ernesto Guevara en su libro “Pasajes de la Guerra Revolucionaria 1956-1959”.
Ni cubrirá la película la imposición de una dirigencia universitaria frente a la valiente oposición de Pedro Luis Boitel o a los trabajadores en el Congreso Obrero Nacional a los que los forzaron a aceptar una dirigencia dominada por los comunistas ni su mutua sumisión a los dictados moscovitas. En todas estas arbitrariedades hubo total coincidencia entre estos dos hombres que, considerándose omnipotentes, abusaron de su poder.
La nueva película no es más que una ampliación del “Diario en Motocicleta”, con Robert Redford de protagonista, que nos exhibieron hace dos o tres años y presentaron en festivales europeos. Como aquélla, la nueva producción de Steven Sodenbergh busca mantener viva la falsa imagen de un idealista revolucionario que, con coraje, discrepaba del jefe de la revolución a quien él se había sometido.
Por supuesto, no aparecerá en ningún pasaje del film de Sodembergh la carta que “para ser leída en el momento en que lo considerara conveniente”, Guevara, sumiso, le entrega a Castro antes de partir para el Congo:
“Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiando más en tí desde los primeros momentos en la Sierra Maestra…y no haber comprendido, con suficiente claridad, tus cualidades de conductor y revolucionario”.
“Me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones. Identificado con tu manera de pensar y de ver y de apreciar los peligros y los principios”.
Carta que –lo hemos dicho antes- recuerda los testimonioes de Zinoviev y Kemenev en los juicios a que fueron sometidos por Stalin en las purgas de los años 20.
Esta servil adulación de quien, por años, nos han querido presentar como hombre de carácter independiente, obedecía a su interés de alejarse de una pequeña isla donde no podían convivir dos egos tan inmensamente gigantescos.
Ni aparecerían en la producción cinematográfica las cartas abjectas, que, a quien nos presentan como firme contestatario, le escribe a Kabila, líder de las fuerzas subversivas congolesas, que reiteradamente lo humilla negándose a recibirlo.
Se queja a Kabila, como un muchacho malcriado, de las dificultades que encuentra, y recibe esta áspera respuesta: “Usted es un revolucionario. Debe soportar todas las dificultades…Usted sufre de desorganización”.
Guevara, siempre altanero con los soldados cubanos pero sumiso y sometido a superiores extranjeros, responde humilde y mansamente:
“Querido camarada: Gracias por su carta. Puedo asegurarle que mi impaciencia no significa ninguna crítica. Siguiendo sus órdenes los cubanos saldrán mañana hacia Front de Force. Le pido un favor: Deme permiso para ir a Front de Force sin otro título que el de comisario político. Me pongo a sus órdenes de manera incondicional”. La total humillación de un militar.
Con la condescendencia que jamás mostró hacia sus subalternos, Guevara escribe en su Diario: “Mi impresión es que tengo un chance de que Kabila me deje hacer algo. Por ahora sigo de becario”. No solo Kabila menospreciaba a Guevara. El desprecio le llega, también, de oficiales subalternos. Lo admite el orgulloso argentino: “una vez más traté de hablar con los responsables. En ese momento lo era el Comandante Kasali; no me recibió porque tenía “dolor de cabeza”.
Sus tropas están desmoralizadas; la situación era insostenible. A fines de octubre ya todo estaba perdido. Así lo admite el propio Guevara: “Esta es la historia de un fracaso…la retirada es una simple huída”. Derrotado en el Congo, regresará a Cuba tan silenciosamente como había partido. Permanecerá varias semanas antes de partir hacia Bolivia donde “el guerrillero heroico” cometerá los mismos errores y perderá la vida.
Sus diferencias con Castro son conocidas. Sobre ellas hemos escrito extensamente. No esperemos que la película del norteamericano Soderbergh destaque esas diferencias sino, también, la complicidad de estas dos figuras en los crímenes y desaciertos por ambos cometidos, y tenga el coraje de mostrar que en el país andino Guevara murió abandonado no sólo por Castro, sino, también, por su propia guerrilla.
La película es una afrenta al millar de víctimas, y sus familiares, de este hombre insano que consideraba “el odio como factor de lucha”.
4 Infortunato Liborio del Campo (Conde de Lotromonte) // Dec 6, 2008 at 9:43 am
Es un país libre y los cineastas hacen las peliculas que le salen de la polla. Es un país libre, el quiera ir a verla que vaya y el que no que no vaya.
Son iguales los recalcitrantes de Miami que Fidel Castro y Che Guevara, queriendo imponer a los demás su visión del mundo y creyéndose poseedores de toda la verdad, la diferencia es que Fidel y Che le cayeron a pata por culo a los de Miami que salieron huyendo como pendejos que son. Que vayan todos a tomar por saco.
5 Fantomas // Dec 6, 2008 at 2:09 pm
http://www.abajofidelcastro.com/2026/12/y-dicen-que-en-cuba-no-hay-internet.html
BENICIO DEL TORO EXCLUSIVO
6 Anonymous // Dec 6, 2008 at 4:59 pm
Bueno Infortunato Liborio, a ti a lo mejor no te dieron patadas por el culo, porque seguro que tu eras de los que daban mitines de repudios, y cuando la cosa se te puso dura salistes echando, la gente de Miami tienen tambien el derecho de hacer lo que les de la gana, ah, y yo vivo a 3 mil millas de Miami.
7 Ortega y Alamino // Dec 6, 2008 at 5:11 pm
Lo que necesitamos es un “timbalú” como Varela que tome ese cine………
8 Varela Blog // Dec 6, 2008 at 9:59 pm
Ortega y Alamino:
Si supieras que fui pero la policia de la playa (todos, conocidos cuando lo del “rio Miami”) me viro para la casa. Encima, no llevaba nada, ni pistola de agua ni altoparlante (te dije que el dia del Herald lleve uno? lo que no pude fue abrir las ventanas). Bueno, termine viendo la pelicula con un video bajado de internet que venia con letricas en frances. Pero como me tome mas de dos Lorazepodios, me dormi y soñe con Blancanieves y los Siete Enanitos. Fue una pesadilla porque uno de ellos era igualito Andres Reynaldo. Y en principe: Wilfredito Cancio.
Asi nunca me curare. Con sueños recurrentes y remordimientos del pasado. Y tu, acosandome en PD.
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